Después de la conversación sobre el acomodo de espejos, Bustavo sabía que había llegado el momento de tocar otro tema aún más importante: Los puntos ciegos.
Con tono amistoso, Bustavo le dijo a José:
—Mira, aunque ajustes bien los espejos, hay partes que no puedes ver.
—¿Partes que no puedo ver preguntó José, sorprendido.
Bustavo asintió.
—Sí, se llaman puntos ciegos. Hay tres áreas peligrosas a las que siempre debes prestar atención.
Bustavo siguió:
—La primera está justo enfrente del autobús, justo debajo del parabrisas. La segunda está a los lados, especialmente por el derecho. A veces, tienes que mover un poco la cabeza para ver mejor.
—¡Ah, claro! —respondió José—. Así tendré más control de lo que pasa a los lados.
—¡Exacto, José! —dijo Bustavo—. Es importante para evitar accidentes.
—Y la más complicada de todas está detrás — continuó Bustavo. Incluso con los espejos, no siempre puedes ver lo que hay detrás de ti. Por eso, no debes confiar demasiado en ellos.
José se quedó pensando un momento antes de preguntar:
—Entonces, ¿no puedo ver los puntos ciegos con espejos normales?
Con un gesto desanimado, Bustavo respondió:
—No, no puedes. Pero déjame explicarte primero qué son los puntos ciegos.
Son zonas alrededor del autobús que el conductor no ve bien por objetos que le tapan la vista, como carteles, vidrios polarizados, etc.
Las áreas críticas se encuentran enfrente, a los lados y detrás de tu unidad. Con espejos planos NO es posible verlas.