Recuerdo el día que falleció mí madrina, fue una noticia sorpresiva en mi hogar, para mi padre y abuela, fue un hecho lamentable, no se veían muy afectados por aquella noticia, sin embargo, la más afectada fue mí hermana menor, quien hecho en llanto apenas escucho las palabras de mí padre dando la noticia. aunque, no quiero desestimar el dolor de mí hermana, pero, siento que aquellas lágrimas amargas, eran solo de un profundo arrepentimiento, culpa y en cierta parte algo impuesto por mi abuela.
Mi madrina había fallecido aquel 18 de julio en el hospital por un paro respiratorio producido por el cáncer en su cuerpo. Su lucha contra aquella enfermedad comenzó desde el 2019, aquella lucha se extendió durante 5 años pero... El cáncer había sido más fuerte que su voluntad.
Por mi parte, aquella noticia no tuvo ningún impacto para mí, se preguntaran el ¿porqué?, Es simple, yo ya preveía aquella noticia. Muy pocas personas logran sobrevivir a aquella enfermedad y quería tener esperanza de que mí madrina fuera de aquel pequeño grupo de personas que vencían aquel mal, pero, muy dentro de mí ya sabía que eso no ocurriría por más palabras de aliento que se pronunciarán o más rezos que dedicarán mis otras tías para su sanación, pero para mí era algo inevitable que sucediera.
No soy fiel devota de la religión católica, pero me parecía algo triste que mis tías creyeran enserio, que lograría sobrevivir a todo la agonía que sufría por aquella enfermedad en el hospital, aunque no las juzgo, ellas intentaban aferrarse a que su fé la sanaria pero eran algo erróneo.
Cuando la noticia del fallecimiento de mi madrina había llegado a mí hogar, recuerdo perfectamente que la primera en sacar sus lágrimas fue mi abuela, quien apenas tuvo la oportunidad comenzó en aquellos días a lanzar todo tipo de comentarios llenos chantaje y de culpa, intentando hacer que mi hermana menor y yo, no sintieramos culpables por no haber contactado a mi madrina en mucho tiempo. Yo no le tiene mucha atención a esos comentarios, eran irritantes y muy molestos que vinieran de la persona mas sinica a mi perspectiva, pero en el caso de mi hermana menor, aquellos comentarios la hacían sentir peor de lo que ya se sentía por la noticia.
Recuerdo perfectamente las palabras de mi abuela, ella siempre decía y cacareaba:
"¿Como no fueron capaces de llamar a su madrina?."
"Ahora cargarán con la culpa de no haber estado con ella en vida."
"Ella fue tan buena con ustedes y ustedes solo la abandonaron."
"¿Que tanto les costaba marcarle para saber cómo estaban?."
Simplemente no contestaba e intentaba no escuchar sus malas palabras en aquellas días, solo era lo mismo...
Después de unos días tuvimos que viajar para el funeral de mí madrina, teníamos que acompañarla en su último adiós. Su funeral fue en un pequeño pueblo llamado Cucutilla, su pueblo natal.
Nos quedamos en la casa de mis otros tíos en el campo, era lindo cambiar de lugar pero en esta ocasión no era el momento más agradable para hacerlo.
Estuvimos allí durante tres días, en el cual, el último día se hizo la santa sepultura de mí madrina, su último adiós.
Muchos lloraron en su funeral, entre esos mis tíos, primos y mi hermana. No jugaré los motivos del porque mi hermana lloraba con tanto sentimiento aquel día, pero solo sigo pensando que era solo por el arrepentimiento y el chantaje emocional que había logrado implantar mí abuela en ella.
Después de aquel día, mi hermana y mi abuela comenzaron a señalarme y tacharme como una insensible y cruel, por no haber botado alguna lágrima en todo el lapso de tiempo que habían sucedido los hechos recientes. Sinceramente no les di mucha importancia a sus palabras, no pienso fingir tristeza cuando no lo siento, para mí sería toda una falta de respeto a mi madrina, llorar lágrimas falsas en su funeral eso sería lo peor que podría hacer y siento, que muchos de los que asistieron ese día, si hicieron tal brutalidad.
Aunque siendo sincera, tengo algunos motivos del porque no me sentí mal por aquel acontecimiento, sinceramente siento que fue lo mejor para mí madrina, no me gusta verla sufrir en el hospital y de las recaídas que tenía cuando se sentía las noticias de esperanzadoras por su recuperación.
Lo más probable es que si alguien de mi familia escuchará tales palabras de mi boca, me repudiaran por aquellos pensamientos, por aquella perspectiva que mis ojos captan y simplemente prefiero que no se sepa mis pensamientos sobre este tema tan reciente que sucedió en mi familia.
Lo mejor es callar y simplemente pensar lo que ven mis ojos.