Con el fin de cuidar el espacio terapéutico y garantizar una adecuada organización de las sesiones, se establecen las siguientes normas de funcionamiento
Las sesiones deberán cancelarse o modificarse con un mínimo de 24 horas de antelación.
Las cancelaciones realizadas fuera de este plazo, así como las ausencias sin previo aviso, podrán ser facturadas total o parcialmente, salvo causa justificada.
La puntualidad es fundamental. En caso de retraso, la sesión finalizará a la hora inicialmente acordada, sin posibilidad de ampliación.
El pago de las sesiones se realizará en las condiciones previamente acordadas.
En el caso de intervenciones con menores, será necesaria la implicación y colaboración de las familias, así como la asistencia regular a las sesiones, para favorecer la continuidad del proceso terapéutico.
La información compartida durante las sesiones será tratada con confidencialidad, respetando los límites y obligaciones legales propias del ejercicio profesional.
Cualquier cambio relevante en la disponibilidad, tarifas o modalidad de las sesiones será comunicado con la mayor antelación posible.
El espacio terapéutico es un lugar de respeto y cuidado mutuo; se espera una actitud acorde por parte de todas las personas implicadas.