Hola, soy Francisco Ríos, y me gustaría contarte un poco sobre mí.

Decidí estudiar la Licenciatura en Psicología porque desde muy joven me fascinó la posibilidad de acompañar a otras personas en sus procesos de vida y ser testigo de cómo pueden transformarse, sanar y florecer. Aunque, debo admitir, mis propias experiencias personales también influyeron profundamente en esta decisión.

Al terminar la licenciatura, tenía claro que quería dedicar mi vida a la psicoterapia, por lo que inicié mi formación con un Diplomado en Terapia Familiar Sistémica. Más adelante, mientras trabajaba dentro de una institución educativa donde el liderazgo, la formación y el desarrollo de equipos eran esenciales, decidí ampliar mi preparación estudiando la Maestría en Desarrollo Organizacional.

La vida y mis decisiones profesionales me llevaron posteriormente al hermoso reto de la docencia, una experiencia que, junto con mi práctica en consultorio privado, abrió nuevas puertas para mi crecimiento profesional. Fue entonces cuando decidí continuar preparándome con un Doctorado en Salud Mental, al mismo tiempo que cursaba un segundo diplomado en Psicología Clínica y de la Salud.

Sin embargo, mi mayor motivación siempre ha sido el compromiso que siento con cada persona, pareja y familia que me permite acompañar su historia. Ese compromiso fue el que me llevó a cursar una segunda maestría, esta vez en Terapia Familiar en el Instituto TZapopan. Llegué buscando nuevas herramientas y recursos para convertirme en un mejor terapeuta, pero encontré mucho más que eso: encontré una comunidad, una familia de terapeutas, colegas extraordinarios y grandes maestros que marcaron profundamente mi formación.

Durante este camino conocí una herramienta terapéutica que transformó profundamente mi práctica clínica: la Técnica de la Caja de Arena. Su capacidad para trabajar con símbolos, metáforas y mundos internos me pareció fascinante, por lo que decidí formarme en Laboratorio Víncular en el taller básico para intervenciones individuales (en infancia, adolescencia y adultez) y posteriormente en el taller avanzado en  intervenciones relacionales (diadas y familias). Hoy integro esta herramienta en mi consulta privada con personas adultas, adolescentes, parejas y familias.

Mi deseo de seguir creciendo y ofrecer un acompañamiento cada vez más profundo, actualizado y humano me ha llevado a continuar mi preparación constantemente, por lo que actualmente me encuentro cursando la Especialidad en Psicoterapia Integradora, Trauma y Apego en el Instituto Español de Psicoterapia Integradora, una formación que ha enriquecido profundamente mi mirada clínica y mi comprensión sobre la complejidad de la experiencia humana.

A nivel profesional, también me he desempeñado como coordinador de la Licenciatura en Psicología y como director universitario, experiencias que han fortalecido mi visión sobre la formación, el liderazgo y el acompañamiento humano desde distintos escenarios.

Pero más allá de mi profesión, también hay mucho de mí en mi vida personal.

Soy el hijo menor de una hermosa familia conformada por mi papá, mi mamá y mi hermano. Soy esposo de Marco, comunicólogo y psicólogo, con quien no solo comparto la vida, sueños y proyectos, sino también actualmente el consultorio. Juntos soñamos con que algún día podremos formar una familia aún más grande y convertirnos en papás.

También tengo la fortuna de contar con una familia elegida: amistades tan significativas y profundas que llamarlas únicamente “amigos” se queda corto.

Disfruto profundamente de la música; amo tocar la guitarra y cantar. También encuentro mucha alegría en la cocina y la repostería, donde orgullosamente me considero un cocinero amateur bastante entusiasta.

Y, sobre todo, soy un amante de la vida, del crecimiento, de las conexiones humanas y de todo aquello que nos permite vivir con mayor profundidad y autenticidad.