Recuerdo un día soleado y hermoso, me encontraba jugando con mi hermana menor, éramos muy pequeñas en ese entonces y teníamos un canario de mascota, nos encantaba tomarlo y jugar con él, éramos realmente felices jugando con nuestra pequeña ave Ser un niño implica tener una imaginación muy amplia y aventurera, mi hermana y yo no éramos la excepción, así que esa tarde decidimos imaginar algo con lo que nos pudiéramos entretener jugando, y surgió una idea, idea que a nosotras nos parecía increíble. El juego se trataba de imaginar unos personajes para nosotras y jugábamos a interpretarlos, nada malo podría pasar en un juego tan inocente, o al menos eso creía yo. Mi hermana y yo decidimos jugar a que yo era una princesa y ella era una bruja y me iba a robar el canario, incluimos en el juego a nuestro pequeño canario, sería el animal perfecto para interpretar la mascota de la princesa crear la escena Ya teniendo el animal para jugar decidimos dar inicio a nuestro juego, mi hermana iba a estar en una habitación sosteniendo entre sus manos al pequeño canario y llegaría yo en el preciso momento a rescatarlo, nada podría Salir mal, ¿ o si? Dimos rienda a nuestro juego después de un rato, mi hermana se fue para la habitación que habíamos planeado y yo estaba en camino de salvar a el canario de las manos de la mala villana. Mi hermana menor no había entendido bien el juego y de verdad estaba apretando muy fuerte al pequeño canario, era terrorífico pensar que una niña tan pequeña podría hacer algo así, pero esa no era mi mayor preocupación, creo que en lo único que podía pensar en esos momentos era en mi pequeño canario , que tanto amaba y tanta alegría me provocaba, pero en esos momentos lo estaba viendo agonizando frente a mi, mis ojos no podían creer lo que estaba viendo los , los ojos de una niña de cuatro años, tal vez si no hubiera imaginado tantos juegos o si hubiera corrido más rápido, si hubiera llegado a tiempo nada de esto estaría pasando, pero ya nada de eso importaba, ya no era importante, mi hermoso canario ya estaba muerto por un tonto juego de niñas que no tenían ni idea de las consecuencias que este juego les traería Y lo perdí… perdí a mi pequeño canario, no hacía nada que hacer, ya no había nada que se pudiera hacer, puedes cambiar algo que aún no sucede, pero no puedes cambiar algo que ya sucedió. Todo esto me ha servido de reflexión, no puedes dejar animales en manos de un niño tan pequeño y tan inconsciente de algunas cosas, un niño que aún no razona y tampoco se pueden tener las aves como mascotas, deben ser animales libres, NINGÚN ANIMAL SALVAJE DEBE SER LA MASCOTA DE UN SER HUMANO Y MUCHO MENOS SER PRISIONERO