El seguimiento de jugadores es una tecnología que registra el movimiento, velocidad y biomecánica del atleta mediante cámaras e inteligencia artificial. Ayuda a personalizar entrenamientos, corregir la técnica de tiro y prevenir lesiones al detectar la fatiga acumulada. Mientras la NBA emplea rastreo óptico 3D para estudiar el espacio, la UEFA utiliza chalecos GPS y la NFL aplica sensores RFID en las hombreras. A diferencia del pasado, cuando las estadísticas se contaban a mano y las decisiones dependían de la intuición del entrenador, hoy se procesan miles de datos por segundo para convertir la preparación física en una ciencia objetiva.
El tracking en el baloncesto sirve para registrar en tiempo real el movimiento, la velocidad y la biomecánica de los jugadores mediante cámaras avanzadas e inteligencia artificial. Durante los partidos y entrenamientos, esta tecnología ayuda a evaluar el rendimiento físico, analizar patrones tácticos y detectar la fatiga acumulada para prevenir lesiones antes de que ocurran. Un ejemplo claro de esto se ve en la NBA con el sistema Second Spectrum, el cual mide la calidad de un tiro según la presión defensiva, rastrea los kilómetros recorridos por cada atleta para regular sus minutos de juego y cuantifica los espacios que genera un jugador al atraera los defensores rivales.
Recopila datos detallados sobre la posición y el movimiento de los jugadores y del balón durante cada jugada. Registra variables como ubicación, velocidad, aceleración, distancia recorrida, cambios de dirección, desplazamientos, saltos, posesión del balón y distancia entre jugadores. También permite identificar patrones de movimiento, espacios utilizados, recorridos sin balón y acciones defensivas y ofensivas. Esta información se puede combinar con otras estadísticas para analizar el rendimiento, estudiar las tácticas y comprender mejor cómo se desarrolla el juego.
El tracking puede mejorar a los equipos porque proporciona datos objetivos sobre lo que ocurre en la cancha. Permite analizar los movimientos, espacios, velocidad, posiciones y patrones de juego de los jugadores. Con esta información, los entrenadores pueden ajustar tácticas, mejorar los entrenamientos, detectar errores y estudiar a los rivales. También ayuda a conocer mejor la carga física de cada jugador y a planificar su entrenamiento de manera más personalizada.