EL DÍA QUE MARCÓ MI VIDA
Recién salía de un evento que me dejó un poco nostálgico, pues había terminado una relación sentimental y estaba tratando de recuperarme emocionalmente cuando entra en mi vida un evento trágico el cuál marcó mi vida; Este evento fue la muerte de mi bisabuela (mi nona), y me dolió tanto porque ella más que mi bisabuela era como mi segunda mamá, ese día yo iba a visitarla y cuando llegué encontré a toda la familia reunida y llorando su partida, cuando la vi no lo podía creer y lo único que hice en ese momento fue llorar desconsoladamente.
La historia con mi nona comienza desde que yo era un bebé, pues ella siempre cuidaba de mí y me trataba como un hijo más; Ella y yo teníamos una conexión muy chévere y disfrutaba pasar cada momento a su lado, pues ahora es donde extraño todos esos momentos vividos que ahora solo están en mi memoria.
El día que mi abuela partió de este mundo, pues para mí fue el más doloroso ya que yo a ella la amaba como mi propia mamá; Esto sucedió un día que no se esperaba, pues ella no estaba mal de salud ni veíamos venir esa triste noticia en la familia. Ese día, el 21 de septiembre del 2021, mi nona nos había mandado a llamar a toda la familia para compartir un momento juntos, sin embargo, ese día yo iba un poco tarde, pues ella se estaba quedando en la casa de una tía y yo no sabía dónde era, sin embargo, logré llegar, aunque tarde.
Mi nona para mí al día de hoy es lo más sagrado y lo más preciado para mí, pues, así como ella siempre cuidó de mí, yo nunca podré borrar su recuerdo de mi mente y corazón, cada historia, cada sonrisa, son cosas que se quedan marcadas para siempre en mí.
Apenas yo llegué sentí una rara sensación al ver a todos tristes y cuando pregunté y me contaron la trágica noticia quedé pasmado, pues no tuve otra reacción más que tirarme al suelo y llorar desconsoladamente hasta que pasó un tiempo (aproximadamente 30 min) y llegó mi mamá a tratar de calmarme.
La partida de mi abuela fue quizás lo más doloroso que me haya podido pasar, pues incluso pensé hasta que quitarme mi propia vida del dolor tan inmenso que sentí al no asimilar esta noticia, fueron noches en vela llorando hasta quedarme dormido, fueron días duros y momentos que no se pueden repetir, gracias al apoyo de las personas y de mi familia pude superar este trágico momento.
Fue un proceso difícil, pero pasó el tiempo y ya asimilé como fueron las cosas y me torné en otra actitud al saber que mi nona ya estaba descansando, pues ella siempre fue creyente en la religión y de echo en su crianza siempre me inculcó tanto valores religiosos, como valores éticos y morales, gracias a ella fue que yo me formé como una persona ética y moral.
Hoy en día, ya después de haber pasado dos años de su fallecimiento, extraño y recuerdo con mucho cariño y alegría cada momento vivido y compartido al lado de mi nona, pues desde que tengo memoria e incluso antes ella siempre estuvo allí para mí, y así como ella estuvo para mí yo siempre estuve y seguiré estando para ella.
A pesar de que el cuerpo en físico no está en este mundo, yo a ella siempre la recuerdo y la llevo tanto en mi mente como en mi corazón, cada mes junto con la familia le celebramos una eucaristía para ella; Incluso yo a ella la llevo tatuada en mi piel, pues fue la persona más influyente en mi crianza y en lo que soy hoy en día, pues gracias a ella y a sus consejos e historias me formé como una persona integra.
Mi nona para mí al día de hoy es lo más sagrado y lo más preciado para mí, pues, así como ella siempre cuidó de mí, yo nunca podré borrar su recuerdo de mi mente y corazón, cada historia, cada sonrisa, son cosas que se quedan marcadas para siempre en mí.
A pesar de que yo aún no esperaba su partida de este mundo, doy gracias a Dios por haberla llevado a descansar y tenerla en un mejor lugar, pues ella era una persona muy creyente en la religión y sé que en estos momentos ella cuida de mí y de mi familia.
Cada mes con la familia nos reunimos a dedicarle una misa y una oración por parte de cada miembro, nos organizamos y recordamos con alegría su sonrisa y narramos unas cuantas historias junto a ella.
Un mensaje que quiero dejarles a los jóvenes y en general a las personas, es que valoren y cuiden a sus padres y abuelos, pues hoy están, pero mañana no se sabe, cuiden y atesoren cada momento que no se vuelve a repetir.