Mi nombre es Aliberiannys Del Valle Irausquin Cabrera, y en esta historia les voy a contar como a mis 14 años casi pierdo a mi madre sin darme cuenta. Candy Anais Cabrera Fajardo así se llama mi mamá actualmente tiene 42 años, pero para el momento en que ocurre todo tenía 39 años, ella es enfermera de profesión, venezolana una gran persona con un lindo corazón que dedicó una gran parte de su vida a ayudar y atender a muchas personas que en su momento necesitaron de ella, incluso me atrevería a decir que en él área de oncohematología que fue donde laboró por muchos años ayudó a salvar la vida de una cantidad de personas.
Estas son algunas de las cualidades que tiene mi madre, ahora bien, les contaré como por culpa de un mortal virus cambia mi realidad, ese 16 de noviembre del año 2020 fatídico día en que mi madre fue hospitalizada.
Para nosotros fue una preocupante noticia ya que ella nos decía que se sentía bien para no alarmarnos. A la vez era angustiante ver que no dormía y se automedicaba bajo sus conocimientos de enfermería y notar que aun así su salud empeoraba. Luego de convencerla decide ir al médico primeramente fue hospitalizada en la unidad básica de urgencias en comuneros donde luego de varios exámenes fue diagnosticada con COVID-19 algo alarmante ya que por lo complicado de ese virus y la condición de mi mamá ya que ella es hipertensa crónica que complicaba la situación estando ya en urgencias comenzaron con el debido tratamiento pero en vista de que mi mamá no mejoraba al tercer día deciden trasladarla al hospital Erasmo Meoz a la UCI siendo que mi mamá ya casi no respiraba llaman a mi papá, para que firmase la autorización de intubación, mi papá y todos estábamos negados a acceder a que la entubaran pero ya mi mamá en medio de su angustia había firmado dicha autorización y no quedó más opción que firmar.
En medio de todo yo con apenas 14 años debí tomar responsabilidades en el hogar para ayudar a mi papá y a mis hermanos, entre las labores de la casa y cuidar a mi hermana menor más sentir la presión de que en algún momento me preguntara por mi mamá y no saber cómo responderle por miedo a decirle la verdad y que esa verdad la fuese a hacer sentir peor de lo que ya estaba por la salud de mi madre.
Por otro lado, todas las noches esperar a mi papá y verlo llegar cabizbajo y tener que preguntarle si pudo ver a mi madre que como seguía y la pregunta más importante... ¿Cuándo volvería a abrazarla?
Considero mucho a mi papá en plena pandemia cuando todo decayó y era muy difícil trabajar o tener un trabajo estable él se levantaba todos los días y la verdad no sé cómo hizo, pero siempre llevo el sustento a casa y aun así tenía tiempo para visitar a mi madre, tener la fortaleza para decirle a toda la familia como estaba la salud de ella e incluso tomar así un tiempo para arrodillarnos y pedir juntos por la salud de mi mamá.
Otra situación que viví en ese momento fue tener una pareja y haberlo descuidado por la misma situación en cierto modo considero que nunca comprendió la situación que estaba viviendo, nuestra relación decayó ya que no tenía ni tiempo ni mete para sobrellevar la relación, le pedí a él que lo hiciera mientras se resolvía nuestra situación puesto que solo pensaba en que mi vida sin mi madre no sería vida… todo el tiempo vivía con el temor de perderla y que todo cambiase, sin decir la sonrisa que siempre debía tener aunque no la sintiera para demostrarle a mi hermana que “todo estaba bien”
Pasaban los días y los médico diariamente llamaban a mi papá para dar información sobre mi mamá, información que cada vez era más preocupante porque cada día que pasaba empeoraba la condición de ella, nosotros pegados a la oración para que Dios hiciera el milagro de sanar la y así mi mama fue mostrando pequeños avances de mejoría igualmente existían los riesgos ya que aún se encontraba intubada pero Dios con todo su poder y la familia apegada a esa mínima mejoría seguíamos esperando que Dios terminara de obrar en ella y fue así que para los primeros días de diciembre mi mama mejoró a tal punto que ya el 5 de diciembre la estaban extubando y días después la trasladaron de UCI a hospitalización donde pudimos verla y hablar con ella. Fue algo muy extraordinario Dios nos Dios el milagro que tanto pedíamos y finalmente el 22 de diciembre del 2020 mi mamá regresó a casa en vísperas de la navidad siendo este el mejor regalo que pudimos tener esa navidad.
Para culminar quiero dejar una reflexión:
"Despierta cada día con la convicción de que DIOS escucha tus oraciones y que él te responderá solo ten fe"