Si habitamos el Distrito Federal,
las pueblerinas románticas tenemos que resignarnos:
la vida no transcurre junto a un estanque,
sino a un costado del Periférico.
Allí, Muñeca del Asfalto,
-bajo la lluvia-
decidiste que esa noche dormirías conmigo.
Dejemos
que el amor declare su santo nombre
en cada uno de nuestros tejidos, estratos emocionales
y apetencias más escondidas
antes de comprometernos por las dos leyes:
la tuya y la mía.
Para castigarte
-aunque ni te enteres-
esta noche dejaré cerrado
el libro que me regalaste.
a) Ya hemos vivido el estrujante drama del modelo monogámico
que estalla ante la poligámica realidad histórica
de la propia vida en ambas dos posiciones.
b) La pareja abierta es divertidísima
en tanto no quieras pareja
c) ¿Y la fidelidad responsable mientras nos nazca del cuerpo?