En la devoción de Diana estamos, muchachas y muchachos puros. A Diana
cantemos, muchachos y muchachas puros.
¡Oh hija de Latona!, excelso vástago del supremo Júpiter, a quien tu madre junto
al olivo de Delos parió, para que fueras señora de los montes y de los lozanos bosques y
de los recónditos sotos y de los sonoros torrentes.
A ti Juno Lucina te llaman en sus dolores las parturientas, a ti te llaman Trivia
poderosa y Luna por tu luz prestada.
Tú, diosa, en el curso de los meses midiendo el camino del año llenas de buenos
frutos la rústica morada del labrador.
Sé consagrada con cualquier nombre que te plazca, y protege con tus buenas
influencias, como has acostumbrado desde antiguo, la raza de Rómulo.
Os daré por el culo y me la vais a chupar, Aurelio comevergas y Furio
julandrón, que, por mis versitos, como son lascivos, me habéis considerado un
desvergonzado. Es, de hecho, procedente que el poeta honorable sea personalmente
casto; no es necesario que lo sean sus versitos, que, en definitiva, tienen sal y gracia si
son lascivos y desvergonzados y pueden provocar la comezón, no digo a los
muchachos, sino a esos peludos que no pueden mover sus duros lomos.
¿Vosotros, porque habéis leído muchos miles de besos (59), me consideráis poco
macho? Os daré por el culo y me la vais a chupar.
Mi persona y mis amores te los confío a ti, Aurelio. Te pido un discreto
favor: si en tu corazón has anhelado guardar un deseo casto y puro, presérvame
púdicamente a este muchacho, no digo de la gente (nada temo a los que pasan de
largo por las calles de acá para allá ocupados en sus asuntos), de ti tengo miedo y de tu
pene, peligro para los muchachos, tanto honrados como disolutos. A ése tú menéalo
por donde quieras, como quieras, cuanto quieras, cuando esté fuera preparado: a éste
solo lo exceptúo, discretamente, según creo. Porque, si un mal pensamiento o una
insensata locura te empujan, canalla, a tan gran desatino como para acosar mi cabeza
con tus trampas, entonces ¡ay de ti, desdichado y de mala estrella, que, con las piernas
separadas, por la puerta abierta, te acosarán rábanos y mújoles!