Autor: Mateo Caputo Boscia
La incertidumbre de lo que se acerca es temible. El miedo es parte de ésta realidad que desde todas sus aristas es extrema. Blancos y negros forman parte de una actualidad que disputa el futuro y se separa de los intereses comunes, centrando los diferentes intereses de las clases que componen el entramado de las sociedades. Lo único certero aquí, es que las diversas posiciones planteadas son exclusivas de sus pares. Los deseos de quienes gobiernan o están postulados para ello, exceden completamente las necesidades de este pueblo que hace muy poco sintió la felicidad gracias a un hito por fuera de eso que consideramos cotidiano. Solo ahí logré observar como todos eramos blancos y celestes. Ninguna bandera era diferente, todas flameaban igual, con una alegría inmensa tras lograr un trofeo.
El deseo de lo que viene no tiene que ver únicamente con variables de gobernabilidad, sino que también debe incluir dentro de sí, la necesidad absoluta de repetir esa euforia de felicidad. Lo que viene, debe tener la practicidad y eficiencia para conseguir que un pueblo se vuelva a unir en un abrazo tan necesitado después de años de derrotas, en todos los sentidos posibles. Hemos de aprender que los fracasos son normales y deben ayudarnos a mejorar como humanidad. Somos generaciones que estamos ante una nuevo paradigma, gobernado por la espontaneidad, la eliminación de fronteras y la eliminación de las personas.
Aquello que asome, no debe dividir. Ya nos encontramos así, separados entre nosotros, por la ineficacia de algunos y la viveza de otros. Como socios, hemos llorado mas de lo reído, por eso, lo próximo debería conectar con aquello que es necesario para el tan dolido pueblo. Eso que venga debe lograr eliminar grietas y rivalidades, y debe poner fin a la inmadurez de las clases políticas, que juegan azarosamente con aquello que nos pertenece.
Los deseos son una forma de proyectar, son la esperanza viva y sola de la realidad que cada vez profundiza mas la desigualdad y la crueldad entre pares. Demos pasos hacia adelante y construyamos en base a las formas de vida que nos alejan de lo malo. Logremos revivir por algunos minutos, esos momentos en los que un deporte nos unió. Ese dia en el que dejaron de existir banderas políticas, solo la celeste y blanca, la de Argentina.