Autor: Mateo Caputo Boscia
Latinoamérica es comprendida como los diferentes países que fueron conquistados por el Imperio Español y el Imperio Portugués. Desde ese principio, ya es posible comenzar a pensar que la identidad que nos dieron no se valió en el intercambio, sino que a través del poder, de la manipulación violenta de nuestros cuerpos, intentando que comprendieramos que existían ciertas cosas que debíamos tener para ser como algunos, sin preguntarnos qué queríamos. Entonces, somos gracias a otros, y pensamos como otros, no como nosotros, con la cosmovisión latinoamericana, región exquisita en naturaleza, compleja en historia, diversa. El pensamiento occidental está compenetrado en la realidad iberoamericana, tal es así, que decidimos mantener una desigualdad que se volvió característica de la región, donde se producen alimentos para el triple de nuestra población. Decir "pensamiento de Latinoamérica" se transforma en un dicho pseudo vanguardista, ya que sería imposible que piensen por ellos mismos esos que aprendieron a pensar occidentalmente. Aprendimos a odiarnos porque los otros no son yo, adoptamos el liberalismo y el capitalismo en un terreno que desarrolló su historia en las lejanías del individualismo, estando si, más cerca de pensar en los conjuntos. Occidente logró crear rivalidades entre esas patrias que habían crecido sin fronteras, sin hombres blancos y sin Dios. La incidencia del capitalismo, conquistó las mentes del mundo, que reprodujo que el otro es competencia. Las mujeres se volvieron propiedades y los hombres, "únicos seres racionales", se volvieron dueños ahora, de una riqueza sin valor alguno, debido a su inmenso alcance, que es, crear vida, crear naturaleza, que de hecho, es parte del miedo de la humanidad, que luchó constantemente contra el avance de la naturaleza en las civilizaciones, mediante racismo, violencia, discriminación y machismo. Sin embargo, el feminismo, logra cuestionar constantemente el pensamiento, y creo que es sumamente pertinente comenzar a hablar de esto, con algunos de los conceptos o frases tratadas por diferentes pensadores o voces influyentes de la historia, que llegaron a mi gracias a un libro llamado “Mujeres” de Eduardo Galeano, en donde se recorre un camino que nos empieza a enseñar a mujeres que han sido parte de la historia y como ella misma las (mal) trató. El autor nos cuenta cómo las mujeres fueron tratadas según diferentes tópicos: En primer lugar acerca algunos dichos sobre la anatomía de la mujer; aquí Aristóteles dijo que “ La mujer es un hombre incompleto”, Santo Tomás de Aquino manifestó que “La mujer es un error de la naturaleza, nace de un esperma en mal estado” y, por su parte, Martín Lutero decidió comentar que “los hombres tienen hombros anchos y caderas estrechas. Están dotados de inteligencia. Las mujeres tienen hombros estrechos y caderas anchas, para tener hijos y quedarse en casa”. La religión suele ser un tema muy sensible para diferentes autores y personas que fielmente siguen lo teológico de cerca, y si bien para algunos es una causa noble, debemos destacar situaciones de las de este tipo, destacando que la religión es uno de los primeros regímenes machistas de la historia. Este tipo de frases que parecen un conjunto de palabras engendradas desde el odio, son una de las tantas causas por las que el feminismo nace y recién en estos tiempos, logra tomar fuerza. Mediaticamente, suelen seleccionarse algunas pocas causas por las que las mujeres luchan día a día, y lamentablemente, mucha de las personas consumidoras de medios de comunicación tradicionales (Radio, TV, Diarios, entre otras) basan su pensamiento hacia el colectivo feminista mediante esa selección de contenido que se muestra, de forma totalmente tergivesada, logrando aparentar que la lucha de las mujeres, es algo innecesario para la sociedad, cuantas veces habrás escuchado “Mientras estas estan acá, del otro lado pasa esto”, en esa frase triunfó la labor de los medios. Pero sin ánimos de salir de las frases citadas, creo que el feminismo busca especialmente hacer comprender que la mujer no está creada para tener hijos y quedarse en casa, y mucho menos aceptar que es un hombre incompleto. Luego de siglos, comenzamos a ver a mujeres en cargos políticos de importancia, o en cargos empresariales y lo triste es que hay individuos que se sorprenden porque dudan de las capacidades que una mujer puede tener para ejercer un puesto público. Esos individuos, posiblemente sean de la escuela del pensamiento de la religión o de la filosofía que tampoco es gran amiga de la idea de que la mujer es poder. El feminismo es un movimiento que tiene muchísimos años de existencia, y como mencioné anteriormente, estas frases funcionan como motores para impulsar el desarrollo de nuevas corrientes de pensamiento que tengan en cuenta a la mujer como se merece, pero en la actualidad, seguimos encontrándonos con la situación del cuerpo mencionada por Lutero,esta vez, con el constante juicio realizado por la sociedad a las mujeres que eligen mostrar su cuerpo (y a las que no también).Logramos identificar que se juzga al cuerpo por las curvas que tenga o no, por si la piel es de tonos distintos, por un gramo de grasa de más o uno de menos. Si bien considero que estamos en la presencia de una generación que debe impulsar los diferentes cambios a futuros, también considero que debemos hacer un mínimo cuestionamiento a lo que está sucediendo en el aquí y ahora. Una generación que exige respuestas todo el tiempo, de forma rápida, sin tener en cuenta ninguna de las circunstancias ni los contextos. Considero que no es casualidad que la ansiedad suene tan común en las últimas generaciones, pero ese es un tema para otro apartado u otro libro u otro autor.
En segundo lugar, y volviendo a Galeano, nos acercamos a los autores que se encargaron de definir a la mujer según su naturaleza: en primer lugar, nos topamos con el honroso Francisco de Quevedo, quien dijo que “las gallinas ponen huevos y las mujeres, cuernos”, a este patriarca, lo sigue otro de ellos, Juan Damasceno, que dijo que “la mujer es una burra tozuda” y finaliza esta serie de frases, Arthur Schopenhauer, diciendo que “la mujer es un animal de pelo largo y pensamiento corto”. Quevedo fue político español, Damasceno fue un teólogo sirio y Schopenhauer fue un filósofo alemán altamente reconocido allí por el siglo XIX, además declarado abiertamente ateo, sin embargo, algún tiempo después, fue fiel representante del pensamiento religioso sobre la religión, pero eso lo voy a dejar de lado. Quiero alejarme medianamente del análisis que se llevará a cabo en las próximas líneas, y debo decir que estos dichos son atrocidades de la historia del pensamiento humano del nivel de diferentes dichos y pensamientos que impulsaron genocidios a lo largo de la historia, puede resultar chocante esa comparación, pero recuerdo que muchas mujeres han muerto por ser mujeres, o mejor dicho, por no ser hombres. Dejando mi juicio de lado, destacó una vez más, la presencia de la religión en el pensamiento machista que funcionó (y lo sigue haciendo) como cosmovisión durante siglos y siglos, considerándola como el principal causante del desarrollo y la instalación del pensamiento único, que se replicó en la política también, que a lo largo de la historia orquestó el camino por el que el Planeta Tierra desarrolló sus relaciones sociales, que lograron sembrar el odio en el prójimo, en los otros que son cercanos a mi, y a mi habitar en el espacio. Esta realidad social latinoamericana y también mundial, solo comprende que hay unos y otros que viven por ser aceptados por los unos, cuando quizás, lo acertado, podría ser que los pocos (unos), luchen por el reconocimiento por parte de los muchos (otros). Argentina, pero en general el territorio Iberoamericano han asistido a procesos de desalojo del territorio.
Desalojo: acto mediante el cual se despoja a una persona de la posesión material de un inmueble. Lentamente, durante muchos años, la política, parte de nosotros, nos despojo de la posesión de nuestro país, y no me refiero únicamente al acceso a préstamos por entidades financieras que de a poco embarga las generaciones que aún no existen, sino que me refiero a que nuestra historia, repleta de figuras políticas que de a poco nos fueron quitando el control de lo poco que teníamos. Una clase política inoperante desde hace un tiempo, que hoy no sufre sus consecuencias, si lo hace la esfera social, los trabajadores para algunos, el pueblo para otros y la masividad impura para muchos. Ese cuerpo que reclama por oportunidades, por derechos, o en general, por reconocimiento., ya que de eso se trata exclusivamente la resistencia. Es ese intercambio bélico, con armas o sin ellas, hacia el reconocimiento de unos. Esa imágen de gente protestando, ese ruido tan particular de las multitudes se repite con todos los turnos gubernamentales. Celestes, amarillos, rojos, verdes, naranjas, todos los colores políticos logran superar su insuficiencia, año tras año y, en la era de los medios, dia tras dia.
Los medios, la Iglesia, la escuela y otras instituciones se volvieron fábricas de personas, y funcionan como canal reproductor de las ideologías que lideran el paradigma mundial. En algún momento fue Estado de Bienestar, en otro liberalismo y hoy podría considerarse al neoliberalismo. La globalización, como sabemos, ha estandarizado el consumo, pero sobre todas las cosas, unió los extremos del mundo en cuestión de segundos, a un click de distancia, y es en este punto donde mi preocupación toma sentido en forma de pregunta ¿Por qué en el 2021 la palabra de los años 60 debe ser parte de mi discurso crítico?. Las palabras de Barbero y/o Verón, son completamente pertinentes para entender la comunicación en esta región, pero se debe entender que han sido generadas en un contexto social, político y económico completamente distinto al actual, donde hasta incluso ya se cuestionan los frutos del capitalismo y el (neo)liberalismo. Las palabras de ambos son el puntapié inicial para el desarrollo de las nuevas teorías, pero lo que se debe escuchar es esa nueva producción. Está en nuestro conocimiento, la dificultad de la producción sin recurrir a nombres ya retocados y alzados como padres de las teorías, pero considero que ha llegado la hora de comenzar a respetar el tan golpeado e ignorado pensamiento universitario, ya que considero que el mismo posee una cualidad única, que una teoría “de escritorio” no tiene, y la misma se orienta al enfrentamiento constante a los obstáculos de la realidad occidental del estudiante universitario. Una teoría emergente nunca está alejada del contexto en el que surge y necesariamente, debe conocer la historia de la región, y aquí las palabras de Ferré son sumamente pertinentes, ya que propone la construcción de esa “Patria Grande”, un concepto que también ha sido utilizado indiscriminadamente por diferentes ideologías para justificar el accionar corrupto en la región. La universidad es el punto de encuentro de las historias y apoyando a Ferré, se debe enseñar, no sólo la individualidad histórica de cada país, sino que también la historia de los países vecinos. Y esto, debe suceder, ya que es certera la participación de estudiantes de diferentes países dentro de los organismos públicos para el estudio, acentos, comidas, frases y muchas cosas más, son parte de los diálogos cotidianos del estudiante universitario. Se debe afrontar también a esa lejanía entre el profesor y el estudiante, dejar de lado el concepto de alumno (sin luz), continuar la producción de pensamiento que se encargue de entender, cuestionar, criticar e incluso tornar de forma rotunda la cotidianeidad de la región. La producción no debe alejarse del conocimiento de la política en todas sus formas, no se debe dejar de priorizar el análisis político, ya que la misma es una de las principales causantes de las desgracias, no solamente de Iberoamérica, sino que también de la totalidad del globo que siempre parece estar a punto de estallar. Las generaciones anteriores a las que hoy dominan las redes, han priorizado la lucha, la batalla cuerpo a cuerpo contra quienes reprimían el surgimiento del nuevo conocimiento universitario que planteaba el cuestionamiento constante del sistema en el que nos desarrollamos cotidianamente en lo que hemos decidido llamar vida. Es hora de valorar esa lucha, y de utilizarla para alejarnos de la violencia implicada en ella, el diálogo y la empatía deben ser valores ofrecidos por los nuevos pensadores, aquellos que sepan de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde queremos ir.
Lograr todo eso desde Abya Yala, implica que debemos aspirar a pensar en los otros como personas que pueden tener diferencias, pero en lugar de confrontarlas, lo primordial, siempre, debe ser respetarlas e incluso abrazarlas para lograr un equilibrio en el que logremos comprender las situaciones de las diferentes comunidades, porque no se puede negar que hay comunidades que tienen diferentes orígenes y diferentes historias. La construcción de un proyecto en conjunto sanaría muchas de las batallas que se dan mundialmente por colores, pensamientos, ideologías y demás. Pero en primer lugar debemos dejar de hablar de racismo como concepto, porque citar al racismo implica reconocer que hay razas en la humanidad y que una o algunas de ellas son inferiores. Los tratos no deben ser diferentes y deben guardar el respeto necesario, olvidando las razas y pensando en las comunidades. Este odio que atraviesa la historia desde sus comienzos, debe comenzar a ser erradicado por nosotrxs, lxs jóvenes, que debemos construir teoría que contemple justamente la historia, y diga lo necesario respecto a quienes nos construyeron: Sarmiento, Alberdi, Smith, Maquiavelo, Sócrates y todas las figuras relevantes del pensamiento que siguen teniendo fuerza en la actualidad. Tenemos que saber construir teniendo en cuenta similitudes y diferencias respecto a lo que buscamos construir para el futuro, que ,difícilmente, logremos instalar a lo largo de los años.