En la naturaleza un perro se alimenta fundamentalmente de carne, es su mayor fuente de energía y de aportación de proteínas. Pero también complementa este alimento con frutas, hortalizas o pescado. Aunque hablamos de un animal cazador, el perro no tiene problema a la hora de comer comida encontrada por azar en su camino.
Las vísceras son esenciales en su alimentación como fuente de vitaminas, de minerales y de ácidos grasos. Un estudio publicado en la revista Nature comprobó genéticamente que los lobos que hace unos 12.000 años comenzaron a convivir con los grupos humanos comenzaron a comer, por necesidad, restos de la comida que incluían patatas o arroz, alimentos ricos en almidón.