'Un año en el Valle' es un recorrido por uno de los lugares más bellos y desconocidos de nuestra geografía de la mano de Pedro López Valero. Gracias a sus fotografías, muchos de nosotros —que alardeamos de conocer esta zona— hemos descubierto parajes únicos y hemos sentido la necesidad de visitarlos. Para otros, los que dejaron el Valle hace tiempo en busca un futuro, o aquellos que han visto tantas veces el sol remontar las aguas del Segura, estas imágenes les harán rememorar momentos pasados y acompañarnos a lo alto del Pajares o al estrecho de los Almadenes.
Podemos decir que 'el Valle' abarca las ricas vegas del Segura desde aguas abajo del pantano del Cenajo hasta las juntas con el río Mundo, y por este, hasta el embalse de Camarillas. Esta frontera fluida atraviesa los núcleos de población de Las Minas, Salmerón o El Maeso. Contempla las ruinas de venturosas épocas de antaño como la aldea de Torrearenas, los hornos del coto minero o la 'casa del Pico'; y sus aguas reflejan cielos, cañas y montañas mágicas.
Esta exposición es también un compendio de toponimia: el barrio de Triana o la 'cañá Muarque' son solo algunos ejemplos de denominaciones que han sobrevivido a las que figuran en los mapas.
Dentro de los actos de la Semana Cultural de Las Minas (del 26 al 29 de julio), y en el marco de la Ley 2/2021, de 7 de mayo, de Medidas Económicas, Sociales y Tributarias frente a la Despoblación y para el Desarrollo del Medio Rural en Castilla-La Mancha, la Red de Bibliotecas de Hellín ha organizado esta exposición fotográfica con el objetivo de mostrar a propios y extraños la singularidad de estos paisajes. Porque, en cierta medida, somos deudores de estas tierras anegadas y esquilmadas, que antaño aportaron riqueza a nuestro municipio, y que tenemos la obligación moral de restituir.
Pedro López Valero, descendiente de agricultores arroceros. Nació en Salmerón en octubre de 1969. Vio las primeras luces en la Casa de la Noria, donde desde muy pequeño desarrolló su apego por la naturaleza. Vivió en esta hermosa pedanía de Moratalla hasta que en los ochenta sus padres se trasladaron a la casa de la Gerencia en Las Minas. Completó su formación como técnico en instalaciones eléctricas, oficio que desempeñó durante años en Hellín. No obstante, su enorme arraigo y la vocación hacia la tierra hicieron que retomara su trabajo como agricultor junto a su padre y sus hermanos.
Al principio, no muy aficionado a las tecnologías, hoy día, porta su móvil donde quiera que va, aprovechando así amaneceres y puestas de sol únicos, floración de plantas que la mayoría desconocemos y rincones espléndidos. Con la discreción y la modestia que lo caracterizan, nos ha sorprendido a todos su aptitud como fotógrafo, y cada día nos deleita en las redes sociales con excelentes capturas de sutiles imágenes de su zona, siempre acompañadas de una breve explicación que las hace todavía más interesantes. Magníficos detalles y recuerdos de lugares que formaron su niñez y su vida.
Lola López.