El trabajo del sitio web permite evidenciar que las redes sociales no son neutras, sino espacios con una profunda influencia en los procesos psicológicos de los jóvenes. A través de ellas se construyen identidades, se moldean percepciones de valor personal y se establecen nuevas formas de relación que pueden tanto enriquecer como perjudicar la salud mental.
Con la ayuda del curso de Cultura y Práctica Digital, este análisis refuerza la necesidad de que como futuros psicólogos comprendamos no solo los síntomas, sino también el contexto digital en el que se producen. Entender el entorno tecnológico como parte de la vida cotidiana nos permite acompañar de forma más integral y actualizada a los adolescentes y sus familias.
Finalmente, esta investigación nos brinda el saber de la urgencia de incorporar la alfabetización digital emocional como parte del acompañamiento psicológico, así como de fomentar el desarrollo de habilidades de uso crítico de la tecnología tanto en los jóvenes como en sus redes de apoyo. Solo así será posible promover una cultura digital más saludable, consciente y empática.