La primera vez que vi a ese perrito, estaba temblando y desnutrido. Luego de asegurarnos de que se sintiera seguro, lo envolvimos en una manta y lo llevamos al veterinario. Fue conmovedor ver cómo comenzó a confiar en nosotros con el tiempo, a medida que recibía cuidados y amor. Al tiempo que se recuperaba, su energía y felicidad regresaron, y encontrarle un hogar amoroso fue la recompensa final de esta experiencia de rescate.
Oscar Camacho
¿Por qué la sociedad se ha vuelto tan inhumana con los animales?
En nuestras manos esta su felicidad
En una mirada se expresa, la felicidad o tristeza de un peludito