Todos los desplazamientos los hemos hecho en metro. Es rápido y funcional. Los billetes permiten el acceso a toda la red. Es conveniente comprar paquetes de 10 o 20, es más económico, sobre todo si se van a hacer muchos desplazamientos. Es bueno utilizarlo con frecuencia. Aunque pasear París siempre es magnífico, es conveniente cogerlo pues las distancias son muy largas.
En los museos lo ideal es llevar las entradas compradas on - line, o llegar temprano para no hacer colas demasiado largas y bajo la lluvia. Los menores de 18 años acceden de manera gratuita, pero hay que acreditar la edad con el DNI.
En primavera hay que ir con un buen chubasquero y si es posible que abrigue, al menos en sus inicios. A nosotros nos llovió todos los días menos uno, y hacía frío, sobre todo tras la caída del sol.
En París todo es muy caro: el café, la comida, o tomar una cerveza... sin embargo hay que hacerlo. Aunque no sea en los cafés de más fama, como el de Las Flores de Saint - Germain, sí en cualquier otro. París es una ciudad muy cosmopolita y de un colorido muy particular, que merece la pena pararse a mirar.
Fuimos dando un paseo, pasando por el Arco de Triunfo hasta los muelles, donde cogimos el Bateaux Mouches. No hicimos el circuito habitual pues debido a la elevación del nivel de las aguas del Sena el barco no daba la vuelta la Île de la Cité, cosa que le quita bastante encanto a la cosa. Sin embargo es muy bueno hacerlo, pese a que los barcos están bastante sucios, y, debido a la lluvia, hubimos de ir dentro del barco y no en cubierta. La información que dan me pareció escasa. Sin embargo, te da una visión de la ciudad desde río preciosa.
Apenas hicimos cola para acceder a la catedral, cosa que no me ha sucedido cuando he ido en verano, pese a que el acceso es gratuito. Sí la tuvimos que hacer en la Santa Capilla, pero merece la pena. Ésta última está en el Palacio de Justicia. Se puede comprar una entrada que da acceso a todo el palacio, y merece la pena si se tiene tiempo. En este caso nosotros sólo entramos en la Capilla.
Tomamos café camino del barrio latino. Luego visitamos la zona de la universidad y el Panteón, con mucho ambiente de jóvenes. No entramos en el Panteón, y nos fuimos directamente a los Jardines de Luxemburgo, que sin ser un parque especialmente hermoso sí es un lugar muy tranquilo, con un lago en medio, y sillas por todos lados para descansar.
Luego nos dirigimos a Saint Germain de Pres, de cuya antigua abadía sólo queda la iglesia, con una parte románica que era la que más interés teníamos en ver, pero que estaba en obras y el interior por tanto estaba casi todo tapado por los andamios. El ambiente del barrio es magnífico. Aquí esta el café de las Flores, famoso pues lo frecuentaban Sartre, Camus y demás existencialistas en los sesenta.
Cenamos en una creperie. Un crepe salado y otro dulce. Muy recomendable.
El museo nos gustó mucho. Tenía la exposición dedicada al Guernica, que me pareció muy interesante. Creo que es la misma que estuvo en Madrid, en el Sofía. La colección permanente es buena, pues contiene obras de todas las etapas pictóricas de Picasso. Muy recomendable.
Este fue el día de más lluvia. Y bastante frío. El barrio de de Le Marais es un barrio con mucho encanto. Comenzamos el paseo en la Plaza de los Vosgos, y de ahí nos dirigimos a los pasajes. Se trata de galerías comerciales cubiertas, que tienen un encanto muy particular, con tiendas de objetos antiguos, arte, numismática, preciosas librerías, papelerías...
De ahí, pasando por la Ópera nos dirigimos a La Madelaine, que está en restauración y por el exterior está tapada en gran parte, y el acceso estaba ya cerrado.
Este día tomamos el café por le Marais, después de comer en un american burgger.
La joya de este museo es la obra Los Nenúfares de Monet. Ocho grandes paneles que ocupan dos salas de la planta principal del museo que son una maravilla. El resto es una interesante colección de autores impresionistas y postimpresionista, con un buen número de obras de Renoir, y otras de Cezanne, Matisse, Picasso, Derain... Es magnífico.
Esta zona también es visita obligada. Hay que ir a la Torre y subir hasta arriba. Pese a que durante la mañana estuvo lloviendo todo el tiempo, por la tarde despejó y la visita a esta zona fue posible.
El acceso a la torre es muy pesado, y ahora está en obras. Toda la zona está rodeada por una vallas metálicas de más de dos metros de altura y que al parecer son temporales, en tanto levantan otras de cristal. Aquí hay que hacer tres colas: una de acceso a la torre, otra para comprar los billetes del ascensor (los menores de 18 años pagan la mitad, y es bueno llevar el DNI) y el acceso al ascensor. Estas dos últimas colas fueron cortas. Las vistas de la ciudad desde la torre no tienen precio.
Luego fuimos al Trocadero para coger el Metro, y allí hay un ambiente magnífico. Son las mejores vistas de la torre y el Campo de Marte.
Esta es una de las rutas más típicas de París. Este barrio se ha visto muy poco modificado desde el último tercio del siglo XIX, pues la naturaleza de su suelo no permitió la edificación de inmuebles más altos. Es por ello que su aspecto es muy parecido al que vivieron los pintores de finales del siglo XIX y principios del XX.
Comenzamos el paseo en el arranque de Montmartre, y aunque hay un funicular, recomendamos hacer la subida a pie por la escalera. Las vista de París desde la iglesia del Sacre Coeur son magníficas. Y el ambiente juvenil es estupendo.
A continuación bajamos a la Place du Teatre, que sigue estando llena de pintores, y luego fuimos bajando en dirección a Pigalle, y paramos en el muro des "je t´aime". Es un muro de fondo azul que tiene escrito la palabra te amo en muchas lenguas. La "gracia" está en encontrar la expresión escrita en tu idioma. Había bastante gente de lugares muy dispares.
Luego llegamos a Pigalle, donde comimos unos bocatas y paseamos por la avenida en dirección al Mouline Rouge. Es una avenida llena de sex shop, espectáculos eróticos, cines x... El Mouline tiene el mismo aspecto que cuando lo pintó Toulouss Lauotrec.
Esta es la City de París. Es impresionante. Es el centro de negocios de París y el lugar con la arquitectura más actual de la ciudad. Aquí tomamos un café, visitamos un gran centro comercial, y llegamos hasta el Arco de la Defense, desde donde en línea recta se ve el de gran arco de Napoleón.
Se trata de un lugar con muy poca gente, todo el mundo debe estar en oficinas. Sin embargo, al final, justo antes de irnos empezaron a llegar jóvenes y cogió más ambiente. La presencia de Miró en este lugar, en la ornamentación de los espacios es sorprendente.
Magnífico paseo de despedida de París.
Salud