Se reúnen los ingredientes necesarios: harina de trigo, levadura, azúcar, sal, agua y mantequilla o aceite.
Se mezclan los ingredientes secos (harina, levadura, azúcar y sal).
Se agrega el agua poco a poco junto con la mantequilla o el aceite.
Se amasa la mezcla hasta obtener una masa suave y homogénea.
Se deja reposar la masa durante aproximadamente 1 hora para que aumente su tamaño gracias a la acción de la levadura.
Una vez que la masa ha crecido, se divide en porciones del tamaño deseado.
Se les da forma a los panes y se colocan en bandejas para hornear.
Se dejan reposar nuevamente durante unos minutos para que aumenten un poco más de tamaño.
Se hornean a una temperatura aproximada de 180 °C a 200 °C durante 15 a 25 minutos, o hasta que estén dorados.
Finalmente, se dejan enfriar antes de ser empacados o vendidos.