Letra: Pacha González
Música: Pacha González
Como escapando de alguna otra tormenta
llegan al goñi y quedan atrapados
entre el granizo furioso de la orquesta
y los truenos de los pianos colgados
Y cuando se hace el silencio más profundo
es imposible el reinado de la calma,
ese instante en que los dedos se aquietan
es el momento del solo de las almas
El tango acá no está muerto
te lo comento de paso
se lo mantiene despierto
si es necesario a tortazos
Entre el ruido de los arreglos desechados
que arrugados sin sentido en un rincón,
se apoderan de las sombras del teatro,
para tomar por asalto la función.
Son engendros de esos brujos incansables
que revuelven febrilmente su dolor
en busca del acorde irresistible
que le traiga de nuevo a su amor
Pronto el codo se hace amigo de la barra
aferrado como amante a la cornisa
donde atienden ciertos ángeles barrocos
entre la cristalería de la risa
Siguen llegando caminantes al templo
a su lirismo con trasfondo de autopista
alguno observará todo en silencio
y otro hará sonar esa pregunta
Quién carajo era goñi,
gugleá, le responderán
pero si le gusta el tango
seguro andará por acá