-Machos: Pueden medir entre 2.4 y 3 metros de largo y pesar de 400 a 700 kg, aunque algunos ejemplares llegan a superar los 1000 kg.
-Hembras: Son más pequeñas, midiendo de 1.8 a 2.4 metros y pesando entre 150 y 300 kg.
-Altura en dos patas: Cuando se ponen de pie sobre sus patas traseras, pueden alcanzar hasta los 3.5 metros de altura.
-Color: Aunque parecen blancos, su pelo es translúcido y hueco, lo que ayuda a reflejar la luz solar y proporciona el color blanco que les permite camuflarse en la nieve. En verano, su pelaje puede tomar una apariencia más amarillenta debido a la exposición al sol y la oxidación.
Su pelaje proporciona una capa adicional de aislamiento contra el frío extremo. También es resistente al agua, lo que les permite nadar sin perder calor rápidamente.
-Color: La piel bajo el pelaje es negra, lo que ayuda a absorber y retener el calor del sol, fundamental para conservar la energía en climas fríos.
-Gruesa capa de grasa: Debajo de la piel, los osos polares tienen una capa de grasa de hasta 11 cm de grosor, que les ayuda a flotar en el agua y les proporciona aislamiento térmico.
-Cola: Tienen una cola pequeña, de aproximadamente 7 a 13 cm de largo. Esta es una adaptación para reducir la pérdida de calor, ya que una cola grande sería una desventaja en el frío ártico.
-Forma: Tienen una cabeza alargada con un hocico largo y fuerte, adaptado para cazar y desgarrar la carne de sus presas, especialmente focas.
-Nariz y sentido del olfato: Tienen un sentido del olfato extremadamente agudo, que les permite detectar presas a varios kilómetros de distancia, incluso bajo el hielo y la nieve.
-Visión: Sus ojos pequeños están adaptados para ver tanto en la luz diurna brillante del Ártico como en la oscuridad del invierno polar. Aunque su vista no es su sentido más agudo, es suficiente para detectar movimiento en el hielo.
Tamaño: Tienen orejas pequeñas y redondeadas que ayudan a minimizar la pérdida de calor. Están cubiertas por una capa de pelo fino que protege contra el frío y el agua.
-Dientes: Tienen 42 dientes, incluyendo caninos grandes y afilados que son perfectos para desgarrar carne. Sus molares están adaptados para triturar y masticar, aunque su dieta carnívora se compone principalmente de carne blanda.
-Mandíbula poderosa: Su mandíbula es fuerte, diseñada para aplastar el cráneo de las focas y desgarrar la grasa que es esencial para su dieta.
-Tamaño: Sus patas delanteras son grandes y anchas, con un diámetro de hasta 30 cm. Esto les permite caminar sobre el hielo delgado distribuyendo su peso, y también les ayuda a nadar.
-Garras: Sus garras son afiladas y fuertes, de unos 5 cm de largo, lo que les permite agarrar a las focas y escalar sobre el hielo.
-Patas traseras: Son más pequeñas que las delanteras, pero siguen siendo muy poderosas, ayudando tanto en la natación como en el movimiento sobre el hielo.
-Aislamiento térmico: Además del pelaje y la grasa, su sistema respiratorio también está adaptado al frío, permitiendo que respiren aire extremadamente frío sin dañarse los pulmones.
-Metabolismo: Tienen un metabolismo alto que les ayuda a generar calor, y cuando el alimento escasea, pueden reducir su tasa metabólica para conservar energía.
-Nadadores expertos: Son excelentes nadadores, usando sus grandes patas delanteras como remos. Pueden nadar hasta 100 km sin descanso en busca de hielo o presas.
-Forma corporal hidrodinámica: Su cuerpo está diseñado para la natación, con un contorno aerodinámico que reduce la resistencia al agua.
El oso polar tiene una distribución circumpolar en el hemisferio norte, específicamente en áreas del Ártico donde hay hielo marino, su hábitat principal.