La Organización Mundial de la salud (OMS), en 1999 define las habilidades para la vida o competencias psicosociales como “la habilidad de una persona para enfrentarse exitosamente a las exigencias y desafíos de la vida diaria".
La iniciativa original de la Organización Mundial de la Salud de impulsar la educación en Habilidades para la Vida en escuelas y colegios, surgió del reconocimiento de que, debido a los cambios culturales y en los estilos de vida, con frecuencia las niñas, niños y jóvenes de hoy no están suficientemente equipados con las destrezas necesarias para enfrentar los enormes desafíos y presiones del mundo contemporáneo.
Las Habilidades para la Vida, son un grupo genérico de habilidades o destrezas psicosociales, que les facilitan a las personas enfrentarse con éxito a los desafíos y exigencias de la vida diaria.
-Leonardo Mantilla Castellanos, Habilidades para la Vida. Una Propuesta para Convivir mejor.
Saber que algunas cosas nos gustan más que otras, que contamos con fortalezas y debilidades y que esto forma parte de nosotros. Debemos reconocerlas y convivir con ellas, ya que nos ayuda a poder relacionarnos con los demás.
La empatía tiene que ver con poder ponerse “en los zapatos del otro”. Esto nos ayuda a aceptar personas distintas que nosotros y comprender tanto sus problemas como sus acciones. Por ejemplo, si en el contexto escolar, los compañeros se burlan de alguien por ser tímido o tímida. Generar una relación de empatía, sería que en vez de juzgarlo, le preguntaran qué le pasa o simplemente tratasen de comprender que no todos somos iguales y aceptar las diferencias.
Es la capacidad de expresarse en forma apropiada a la cultura y las situaciones. También se relaciona con nuestra capacidad de pedir consejo o ayuda en momentos de necesidad. Por ejemplo, un uso de esta habilidad sería decirle a un amigo: “Me gustaría que me ayudes a contarle a la maestra que hay unos chicos que me molestan todos los días al salir de clases”
Esta destreza nos ayuda a relacionarlo en forma positiva con las personas con quienes interactuamos, tener la habilidad para iniciar y mantener relaciones amistosas que son importantes para nuestro bienestar y ser capaces de terminar relaciones de forma constructiva.
Nos permite manejar de forma constructiva las decisiones respecto de nuestra vida y la de los demás.
Se relaciona con la forma de enfrentar constructiva y pacífica los problemas importantes de la vida.
Nos ayuda a responder de manera adaptativa y ser flexible a las distintas situaciones problemáticas que se nos presentan. Además, contribuye en la toma de decisiones y en la solución de problemas.
Es la habilidad que nos permite analizar información y experiencias de forma objetiva. Esto influye en la manera de enfrentarnos a las situaciones y cómo nos relacionamos con otros.
Nos permite reconocer nuestros sentimientos y emociones y también los de los demás. Es decir que a partir de este reconocimiento, se podría trabajar el manejo de ciertas emociones negativas en la interacción con otros, por ejemplo.
Nos permite identificar los problemas, sus causas y las posibles alternativas de solución. Se focaliza en la búsqueda de actos y acciones positivas y en pos de un estilo de vida saludable.