En 2017, nuestro fundador, Bilsan Ramírez, conoció a un grupo de niños que trabajaban en el basurero de San Lorenzo, El Tejar, Chimaltenango. Lo que para muchos era un lugar olvidado, para él representó una oportunidad para sembrar esperanza.
Fue así como con una pizarra improvisada y con el deseo de servir comenzaron las primeras clases. Buscó compañeros para construir un mejor futuro a aquellos niños y lo que inició con un pequeño grupo de voluntarios movidos por un profundo amor, pronto fue nombrado: One Way Community. Así esta ONG fue constituida cimentando su labor en principios Cristocéntricos con actos de fe, amor y servicio al prójimo.
Con el paso de los años, el compromiso de voluntarios y donantes ha permitido que la misión crezca añadiendo nuevos programas de educación, nutrición, vivienda, salud y recreación que ha transformado la realidad de cientos de familias.
Incluso en los momentos más desafiantes, como la pandemia, no nos detuvimos. Las clases llegaron hasta los hogares y nacieron proyectos que llevaron alimento, oportunidades y esperanza a quienes más lo necesitaban.
Hoy, One Way Community sigue extendiendo su impacto a diversas comunidades de Guatemala sirviendo a miles de niños y familias. Cada programa, cada voluntario y cada donación forman parte de una misma historia: personas que deciden creer que el amor en acción puede transformar la historia de comunidades enteras.
Hoy operamos en:
· San Lorenzo El Tejar, Sacatepéquez
· San Luis Las Carretas, Sacatepéquez
· San Juan de Palima Comalapa, Chimaltenango
· Academia deportiva, Chichicastenango, Quiché
· Sabaneta, Petén
Nuestra trayectoria también ha sido contada a través de entrevistas y registros de proyectos. Te invitamos a conocer más de nosotros por medio de acciones que reflejan el impacto de nuestra misión.
One Way Community en acción:
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