Si la década de 1970 dio para sentar las bases mecánicas y estructurales del videojuego moderno, los 80 directamente pusieron nombre y apellido a las grandes franquicias, las mascotas más icónicas y los géneros más jugados. En los 80 nacieron los eSports y los shooters en primera persona. Con este artículo repasamos los juegos clave que durante diez años redactaron la historia con la que aún hoy aprendemos a leer el videojuego. ¡Comenzamos!
El ComeCocos, el quesito amarillo al que le faltaba una porción. Uno de los juegos más emblemáticos de esta década y las siguientes. Su simbología (cuatro fantasmas con sus propios patrones de comportamiento, puzles simétricos sobre fondo negro, el clásico waka-waka mientras avanzamos) ha permeado en la cultura pop y, si en Scott Pilgrim explicaban de dónde vino su nombre, ¡en Pixels! directamente devoraba edificios.
Donkey Kong no solo supuso el primer gran icono cultural de Nintendo -imitando al mítico King Kong-, también fue el primer juego de un tal Jumpman, quien terminaría después gozando de juego propio bajo un apodo más conocido, y el primer gran éxito desarrollado por Shigeru Miyamoto.
Otra gema, esta vez de Atari, radicalmente distinta a cualquier otra cosa vista entonces. Este arcade del magno Dave Theurer presentaba distintos movimientos circulares sobre una asombrosa perspectiva 3D. El abuelo de Super Hexagon, Rez y el juego que dio pie a la leyenda de Polybius, según algunos historiadores.
Saltamos de año y viajamos ahora a 1982. Tiempos de estrellas como Niki Lauda o Alain Prost, estrellas de la F1. Es lógico que Namco quisiera aprovechar el tirón y sacar, de paso, el juego de Fórmula 1 más importante hasta la fecha. No solo aterrizó en salones arcade, las consolas domésticas (Atari, Amstrad, CPC) también pudieron disfrutar del lanzamiento.
La Activision de aquel entonces era muy diferente de la actual propietaria de Call of Duty. Pitfall! supuso una lectura revolucionaria a los juegos de scroll lateral de entonces. Recolectando tesoros por una jungla trufada de peligros, este pequeño lanzamiento logró encandilar a toda una generación.
Pero si de juegos generacionales tenemos que hablar, Tetris supone el epítome, un juego de lógica basado en tetraminos que aún hoy vende miles de copias. Programado en un laboratorio bajo la dirección de Alekséi Pázhitnov, los derechos del juego permanecieron en la Unión Soviética hasta su disolución misma. Menos mal que Pázhitnov pudo reclamar su parte, porque Tetris se convertiría en el juego más vendido de la historia.
El género shoot 'em up debe a este pequeño juego bélico su razón de ser. Ambientado en la Guerra del Pacífico, Capcom entendió mejor que nadie las pulsiones marciales de miles de chavales estadounidenses que solo querían acribillar con su avión a toda la flota japonesa.
Más feliz, en cambio, era este dulce plataformas de cielos azules que nos transportaba al Mundo Champiñón. Segundo gran éxito de Shigeru Miyamoto para Nintendo Entertainment System (NES) y primera piedra sobre la que se construirían todos los plataformas sucesivas.
Un Ferrari Testarossa, una compañera rubia y un puñado de rutas a cada cual más exótica bajos tres melodías inolvidables, Splash Wave, Passing Breeze y Last Wave. Eso era todo lo que necesitaba Sega para construir el arcade de conducción más frenético de la década. En serio, solo hace falta verlo en movimiento.
Y de machotes rubios sobre calles sucias, a machos descamisados sobre selvas vírgenes y bases militares. Desarrollado por Konami e inspirado en la exitosa cinta Predator, pocas cosas más divertidas que jugar en cooperativo disparando a todo lo que se mueve.