La formación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) es clave para impulsar la innovación y la competitividad del país. En las últimas dos décadas, el número de graduados en estas áreas se ha multiplicado, pero su participación relativa en el sistema educativo sigue estancada y persisten fuertes brechas regionales.
Nuestro análisis muestra dónde se concentra el talento STEM, qué sectores lo demandan y cuáles regiones enfrentan mayores déficits.
En las últimas décadas, Colombia ha vivido una expansión constante en el acceso a la educación superior. Desde 2001, el número de graduados universitarios ha aumentado de forma continua, reflejando esfuerzos sostenidos por ampliar las oportunidades de formación en todo el país. Para 2023, el número de graduados alcanzó los 534.942, una cifra que, en comparación con los 133.597 graduados de 2001, muestra que hoy Colombia gradúa cada año casi cuatro veces más profesionales que a comienzos del siglo XXI.
Entre 2001 y 2023, el número de graduados en carreras STEM experimentó un crecimiento constante, alineado con el aumento general de graduados en el país, cuadruplicando también su cifra. Sin embargo, aunque los graduados STEM aumentaron en términos absolutos, su crecimiento ha sido proporcionalmente más lento que el del total de graduados, lo que sugiere que la participación relativa de los STEM dentro del conjunto de egresados no ha cambiado de manera significativa. Esto indica que, a pesar de los esfuerzos por fomentar las disciplinas STEM, su avance en términos de peso dentro del sistema educativo aún es moderado.
De hecho, en los últimos años se observa una desaceleración en las cifras: mientras que en 2019 los graduados STEM representaban el 25% del total de graduados, para 2023 esta proporción cayó al 22%, un nivel similar al registrado en 2001. Esto evidencia que, a pesar del crecimiento en términos absolutos, la participación relativa de las disciplinas STEM en la educación superior colombiana no ha logrado fortalecerse a lo largo de las dos últimas décadas.
La pandemia de 2020 marcó un momento crítico para la educación superior en Colombia. Tanto las carreras STEM como el total de graduados experimentaron caídas en sus tasas de graduación, con una disminución del 15% en los graduados STEM, frente al 11% en el total de graduados. Aunque ambos grupos han mostrado recuperación, en el caso de los graduados en disciplinas STEM, el proceso ha sido más lento y persisten desafíos. Mientras que el total de graduados superó sus niveles pre-pandemia en 2022, los programas STEM aún enfrentan obstáculos que limitan su recuperación completa.
Además, el crecimiento de los graduados en carreras STEM no ha sido homogéneo en todo el país. Las principales ciudades concentran la mayoría de los graduados en estas áreas, mientras que departamentos menos poblados, como Amazonas, Caquetá y Putumayo, aportan menos del 1% de los graduados STEM a nivel nacional. A pesar de los avances logrados, persisten desafíos importantes en regiones más apartadas, como Vaupés, Vichada o San Andrés, donde la oferta de profesionales STEM sigue siendo insuficiente frente a la creciente demanda local. Esta brecha entre la necesidad de talento técnico y la cantidad de egresados disponibles refleja desigualdades persistentes en el acceso a una educación de calidad.
Por tanto, comprender cómo ha evolucionado la educación STEM en Colombia resulta clave no solo para dimensionar los logros alcanzados, sino también para identificar los retos que aún persisten. Además, permite visualizar las oportunidades necesarias para construir un futuro más equitativo y competitivo en el ámbito educativo y profesional.
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