Tradicionalmente, la vigilancia de las empresas ha estado centrada en las ventas y éstas han sido promovidas a través de una vía convencional: la publicidad, entendida a través de los medios masivos. El gran cambio de estas décadas estuvimos ante un público pasivo, consumiendo contenidos de la radio, el cine, la televisión y la prensa escrita, pero el nacimiento de nuevos medios como Internet permitieron una mayor participación de las audiencias, las cuales se transformaron en un público activo.
Esta interactividad es una de las principales características de las nuevas audiencias digitales. El mercado al que llegaban los medios convencionales llegaba y ya. Hoy, estamos ante una nueva lógica en la que, así como las compañías llegan a sus mercados.
Todas las organizaciones utilizan las redes sociales simplemente para la promoción de su producto y/o servicio. Los costos son menores y la afluencia al público es mucho mayor. Las plataformas sociales permiten llegar más rápidamente a un mayor número de personas que por otros canales de comunicación.
En este sentido, la promoción del producto puede darse de diferentes formas, desde los anuncios clásicos, hasta concursos y promociones exclusivas para los usuarios de las plataformas sociales.
Así mismo, las redes sociales son percibidas por las organizaciones como un espacio adecuado para promocionar el producto. Un espacio que si bien precisa recursos humanos para mantenerlo activo, permite abaratar los costos. Del mismo modo, este espacio posibilita el uso de diferentes formatos (texto, imágenes, vídeo, música) para promocionar el producto de forma instintiva, franca y dinámica.