Recordá que la vestimenta, la apariencia o fumar marihuana no son delito, ni motivos razonables de sospecha.
Si crees que tenés motivos razonables, acercate amablemente e identificate con tu nombre y cargo.
Hacé preguntas razonables para despejar tus dudas. Ofrecé ayuda o indicaciones.
Privilegia la prevención. Tu intervención no debe terminar siempre en una causa judicial.
Si crees que es necesario o inevitable revisar sus pertenencias, hacelo frente a testigos, con respeto y explícale los motivos. Una intervención arbitraria siempre genera malestar y violencia.
Pedí que graben el procedimiento con sus celulares. La grabación le garantiza transparencia a esa persona, y también a vos.
Un trato cordial es fundamental para la convivencia pacífica. El abuso de autoridad es un delito.