La música de Nuevo León es la base de lo que actualmente conocemos como música norteña.
Este género tuvo su origen en formas musicales antiguas y comunes a otras partes de México, como el huapango y el corrido, pero también en tradiciones europeas que llegaron al país a lo largo del siglo XIX con el Segundo Imperio y la inmigración de colonos de diferentes rumbos.
Ritmos europeos como polca, chotis y redova, así como instrumentos del mismo rumbo geográfico como el acordeón y el bajo sexto formaron parte índispensable de la música típica de los conjuntos neolenses hasta la fecha. Otra influencia fue la cumbia, de origen colombiano.
Muestra de ello son la polca, la redova, el chotis, el vals y la mazurca. Ritmos que pasaron a formar parte de su folclor con el nombre genérico de música norteña. Los conjuntos musicales norteños originalmente formados por bajo sexto, violín, flauta, contrabajo y, ocasionalmente, acordeón diatónico con una sola hilera de botones, fueron modificándose gradualmente hasta dar paso —en la década de 1940— a lo que actualmente es el conjunto norteño tradicional: acordeón diatónico de doble botonadura, bajo sexto, tololoche (un tipo de contrabajo de cuatro cuerdas que se toca punteando las cuerdas), tarola o tambora y, más raramente, un saxofón o violín.
De origen bohemio, la polca es uno de los bailes característicos que acompaña la música de Nuevo León. Se baila en pareja con vigorosos pasos laterales en forma de “galope” y rápidas evoluciones en compás de dos por cuatro rematadas con un rítmico golpeteo de tacón. Entre las polcas representativas de la región se encuentran El aguacero, El rancho, La carreta, Evangelina, El barrilito, Viva Linares, Aurora, Monterrey, Cholita, La grulla, La tablita y La burra orejona.
Hoy en día algunos conjuntos sustituyen el tololoche y la tarola con bajo eléctrico y batería. Además, realizan combinaciones instrumentales que pueden variar de acuerdo a la región. Por ejemplo, en los municipios de Allende, Montemorelos, Linares y General Terán es frecuente encontrar grupos formados únicamente por uno o dos clarinetes y tambora, mientras que en el municipio de Parras lo común es encontrar dúos de acordeón y bajo sexto (o guitarra).
De origen bohemio, el chotis (cuyo nombre se deriva del alemán Schottisch, que significa escocés) es un baile de pareja parecido a la polca y a la redova, pero de ritmo más lento, en compás de 4/4, y en el que los bailarines dan vueltas parecidas a las del vals vienés. Conoció su auge en nuestro país durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Se bailaba tanto en los salones de la aristocracia como en los patios de la gente humilde, y hoy en día sigue siendo parte importante del repertorio musical de las bandas neoleonesas. Entre los chotis más conocidos se encuentran El revolcadero, El Cerro de la Silla, El pedacito, Florecita, Claudia y Monterrey de mis amores.
Indispensable en el repertorio de la música de Nuevo León es el corrido. Una forma musical cantada no bailable surgida como forma de comunicación e información (debido al aislamiento geográfico de la región norte con respecto al resto del país) en tiempos de la Revolución Mexicana (1910-1917). Ha logrado permanecer vigente gracias no solo a la adaptación de sus cualidades narrativas, sino a su pronta asimilación en la radio y el mercado discográfico.