Nostalgia Fabricada
Nostalgia Fabricada
La nostalgia fabricada es la evocación inducida de un pasado vivido, activada por objetos, imágenes o estéticas que transforman la memoria en experiencia compartida.
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En algún momento, alguien volverá a verte.
Pensará en el pasado y tu recuerdo llegará a su memoria,
acompañado de los momentos en los que disfrutaron juntos
programas que hoy ya no se transmiten.
Tal vez debería empezar por mí.
Por aquella vez en la que lloré mientras intentaba explicar por qué eras tan importante.
Lloré por ti.
Porque eras un objeto que detonó en mí la memoria de la infancia,
algo que fue reemplazado sin resistencia,
sin preguntas.
Pensaba en la habitación de mis padres,
el lugar lógico para que estuvieras.
Recuerdo tu color metálico,
la marca Panasonic escrita abajo,
las bocinas con pequeños huecos… a los lados, o tal vez abajo.
No lo recuerdo del todo bien.
Pero justo ahora, al pensar en ti,
al escribirte,
algo se vuelve nítido:
yo también tuve un televisor en mi habitación.
Negro, cuadrado.
Muy parecido a ti.
Ver televisión siempre fue un ritual.
Una forma de estar con otros, incluso en soledad.
Uno puede saber mucho de alguien con solo mirar su televisor:
el modelo, el canal que elige, la hora en que lo enciende.
El televisor es un objeto cultural,
sentimental,
parte de la memoria de lo que fue y ya no es.
Fuiste compañía en tardes solitarias,
el amigo, la nana,
la presencia constante de muchos niños que esperan a sus padres regresar del trabajo.
Las noticias, los partidos, los dibujos animados…
Todo parecía más importante en esa pantalla cuadrada,
con su largo cable de cobre conectando al mundo entero.
No olvido el ritual de ir a la avenida principal,
donde la señora de las películas ponía su mesita con los estrenos de la semana.
Ella no me conocía, y yo a ella tampoco,
pero la recuerdo con cariño:
su rostro, su cabello rubio tinturado.
Había emoción en elegir una película,
en saber que tenía que esperar para ver otra,
o repetir alguna de las tantas que ya había visto.
Tenía paciencia para esperar que saliera una grabación de buena calidad…
o a veces me arriesgaba y compraba una grabada directo desde la sala de cine,
con risas de fondo y gente pasando frente a la cámara.
Y luego estaba eso otro:
el orgullo secreto de aprender a quemar películas.
Fue una alegría tan grande, tan absurda y tan mía.
Tener el poder de elegir qué guardar, qué grabar,
qué llevar de lo digital a lo físico.
Hoy no son los mismos objetos.
Aunque quisiera recuperarlos, no podría.
Pero el sentimiento…
el sentimiento es el mismo.
Tengo la extraña emoción de revivir ese ritual
cada vez que puedo poner un disco en la bandeja del DVD,
cuando la pantalla azul ilumina toda la habitación
y las dimensiones de la película se adaptan a ese recuadro iluminado.
A esa pequeña ventana. Gracias.
Sin Back up
Sakura Ikeda, artista musical de Osaka, Japón
Una mujer sencilla que ama a los gatos, los animales y la naturaleza. Sueña y trabaja duro en la música y otras cosas.
Screenshot del MV antes de su eliminación
Sin Back Off
Te sigo buscando con desesperación, todo aquello que no puede ser conservado me pesa en el alma.
A veces sigo teniendo la sensación de que si pongo tu nombre en el buscador volveré a encontrarte, pero es todo una mentira.
El día que te perdí entendí que todo aquello que no puedo preservar esta destinado a perderse.
Debí descargar cada canción y quemarla en un CD pero ya es tarde.
Haber perdido a una artista a quien acababa de conocer ha dejado en mi la herida de quien confronta el mundo virtual con el real.
¿Qué es importante y qué merece ser preservado?
Cuando todo desaparece solo quedan mis recuerdos para dar crédito a lo sucedido.
Después de haberte perdido —a ti y a tu música— entendí el valor de las cosas.
No todo puede ser reemplazado, y nada puede conservarse si no se materializa.
Quiero preservar mis recuerdos. Quiero preservar los objetos que los contienen.
Busco esa parte de mi humanidad que aún no estaba contaminada, y que hoy se pudre en la virtualidad.
La nostalgia fabricada opera aquí como estrategia estética: construir emoción con elementos prefabricados, resignificando lo industrial como afectivo.
La tecnología del momento, lo que nos conectaba con el mundo y con los otros
Disney Channel y su fantasía nos hicieron creer que la adolescencia venía con bailes de graduación y casilleros.
Cuando nuestra realidad... Era muy diferente.
Hoy habitamos una mezcla de tiempos: un pasado inventado que seguimos buscando, aunque nunca haya existido.
Vivimos rodeados de simulacros de los 2000: luces neón, cámaras digitales, tipografías pixeladas.
Es una nostalgia rehecha por el presente, fabricada por los medios y la memoria colectiva.
Desde ahí surge Skyline: como un intento por dar cuerpo a esos recuerdos y materializar un cielo que ya no existe.
Cada fragmento de glicerina, cada CD, cada afiche es un intento por darle materia a la memoria, por resistir la fugacidad de lo digital.
Es crear, con mis manos, lo que alguna vez solo existió en la pantalla.
Esa nostalgia, aunque fabricada, es mía.
Es mi manera de habitar un tiempo que ya pasó, de revivirlo para entenderlo y compartirlo con quienes también lo añoran, incluso sin haberlo vivido.