Autor: Tomás Marte
EcoVerdad – Mientras la atención pública se enfoca en problemas relacionados con el cambio climático y el desperdicio de agua, un problema grave y apremiante persiste en la sombra: la desecación de los ríos dominicanos debido al poco interés del Estado en la reforestación de sus cuencas altas. A lo largo y ancho del país, desde las provincias donde nacen importantes ríos como el Yaque del Norte, Yuna, Yaque del Sur, Ozama, Nizao, Artibonito y otros de gran caudal, se evidencia una alarmante reducción en su corriente que amenaza la supervivencia de comunidades enteras.
Las imágenes de cauces de ríos que antes fluían con fuerza y vitalidad, ahora se asemejan a lechos secos y polvorientos. La agricultura y la ganadería, sin una regulación efectiva, están consumiendo sin piedad los recursos hídricos que alguna vez fueron abundantes. Sin embargo, el problema radica no solo en las prácticas agrícolas y ganaderas, sino en la falta de una respuesta adecuada por parte de los pueblos, gobierno y autoridades locales.
La reforestación de las cuencas altas es una medida crítica para preservar la salud de nuestros ríos y, por ende, la supervivencia de las comunidades que dependen de ellos. Sin embargo, el gobierno ha permanecido sorprendentemente silencioso sobre este asunto, y las acciones son prácticamente inexistentes. No se ha lanzado una campaña agresiva para plantar las especies adecuadas en las zonas de nacimiento de los acuíferos más importantes de la República Dominicana.
Este problema no es nuevo, pero se ha agravado en los últimos años debido a la falta de atención y recursos. Las comunidades que dependen de estos ríos se enfrentan a una crisis de agua que afecta la agricultura, la ganadería y el abastecimiento de agua potable para sus habitantes.
¿Dónde están las voces de los líderes ambientales y comunitarios? ¿Por qué no se hace referencia a este tema para que se tomen las medidas concretas para abordar esta crisis? Estas son preguntas que resuenan en la mente de muchos dominicanos preocupados que ven cómo los ríos, que son la columna vertebral de diversos sectores sociales, se están secando ante la inacción de quienes tienen el poder de hacer algo al respecto.
La reforestación de las cuencas altas de los ríos no solo es un asunto medioambiental, sino también una cuestión de seguridad nacional y bienestar social. Si no se toman medidas inmediatas, el futuro de la República Dominicana se verá amenazado por la falta de agua, la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad.
Es hora de que el gobierno, las autoridades locales y la población en general dejen de ignorar este problema urgente y comiencen a tomar medidas concretas para proteger nuestros ríos y las comunidades que dependen de ellos. La reforestación de las cuencas altas debe convertirse en una prioridad nacional, respaldada por una acción decisiva y recursos adecuados. El silencio ya no es una opción; el futuro de nuestros ríos y nuestra nación está en juego.
Por: Liza Medrano
República Dominicana .-En las últimas semanas, la propuesta de reforma fiscal presentada por el presidente Luis Abinader ha generado un fuerte rechazo por parte de la población dominicana. Los ciudadanos temen que, de haberse aprobado, esta medida habría desatado una crisis económica aún más profunda, afectando directamente el costo de vida y la ya debilitada capacidad adquisitiva de las familias.
En un país donde los precios de la canasta básica se encuentran por las nubes, muchos dominicanos aseguran que la reforma habría sido un golpe devastador. “Si ya todo está caro, con esta reforma todo sería impagable”, comentan personas afectadas por los constantes incrementos en los supermercados y colmados. La preocupación es generalizada: alimentos, medicamentos y hasta consultas médicas habrían visto aumentos significativos, lo que crearía un escenario de caos total.
El salario mínimo actual, insuficiente para cubrir las necesidades básicas, es otra de las grandes preocupaciones. “El sueldo no alcanza ni para comer bien”, expresan trabajadores, quienes claman por un aumento salarial y empleos dignos, en lugar de una carga fiscal que empeoraría la situación. Los ciudadanos piden soluciones reales para aliviar la pobreza y no medidas que dificulten aún más la vida cotidiana.
La voz del pueblo ha sido clara: más que una reforma fiscal, lo que se necesita es un enfoque en la creación de empleos, el aumento de salarios y un apoyo directo a las clases más vulnerables. De lo contrario, la situación podría llevar a un colapso social sin precedentes en la República Dominicana.
Por Liza Medrano
Santo Domingo Norte, RD. – Por instrucciones del director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), ingeniero Felipe Suberví (Fellito), ha sido restaurado el servicio de agua potable en los sectores de Las Antillas, Las Pipiotas y El Hoyo en este municipio.
Los residentes del lugar explicaron que tenían un tiempo sin agua, luego de que la bomba impulsora del suministro se averió.
Seguido de esto se presentó problemas en el servicio energético, lo que retrasó los trabajos requeridos para la colocación de la bomba.
Una vez culminado el restablecimiento de la electricidad en el sector, y que residentes hicieran un llamado al encargado de la CAASD en Santo Domingo Norte, el ingeniero Pablo Silva, por instrucciones de Fellito, la problemática fue resuelta en menos de 24 horas.
La solución se suma a las más de 214 averías resueltas en diversos sectores de la provincia de Santo Domingo, solo en una semana, del 20 al 28 de agosto.
Vea la felicidad con que residentes de Las Antillas, Las Pipiotas y El Hoyo, recibieron el restablecimiento del servicio de agua potable.