El origen de la mina se remonta 350 millones de años atrás, cuando se secó el mar que inundaba la sabana cundiboyacense. La sal se mezcló con arcillas y calizas y se generaron grandes depósitos de sal.
La mina de sal de Nemocón es, además, una de las reservas de minerales más grandes del país, aún quedan aproximadamente 9 millones de kilos por explotar.
Se explotó a gran escala durante casi 200 años y se cerró hace 40 años. En el 2005 se acondicionó como atractivo turístico y desde entonces es la principal atracción turística del municipio.
El recorrido por la mina es de 800 metros aproximadamente y en el camino los visitantes encuentran espejos de agua, cascadas de sal, una capilla y el salón de eventos de los antiguos mineros.
También se ven pozos y sendas y obras talladas en gigantescos bloques de sal, este es un pozo esta compuesto principalmente en su totalidad de sal que cae desde el la parte superior del estanque hasta llegar a lo mas profundo de este, se dice que este estanque puede tener aproximadamente unos 3 metros de profundidad.
Tras el paso de los años, la filtración del agua ha creado picos que cuelgan del techo y emergen del suelo de la mina. Son los que se conocen como estalactitas y estalagmitas. Estas formaciones calcáreas también crecen alrededor de un centímetro por año lo que genera que cada año la mina tenga muchos mas bloques de sal en su alrededor.