Los desarrollos de lecto-escritura se constituyen en una fuente esencial para la construcción de ideas, puesto que de ellos se derivan nuevas realidades, procesos de creación visual que encuentran estas prácticas los referentes esenciales para producir imágenes, es decir, que en los procesos artísticos, la escritura se manifiesta como el relato que argumenta la configuración de las formas y el color; un discurso simbólico que encuentra en la palabra el sentido estético.