El diseño del logo de IRUPÉ nace desde un enfoque profundamente conectado con la naturaleza, la cultura y la identidad del emprendimiento. IRUPÉ no es solo un nombre, sino una flor autóctona, una leyenda guaraní y una inspiración viva que se transforma en proyecto.
Desde el inicio, entendí que esta marca debía transmitir creatividad, organicidad, elegancia y una cuota de juego, reflejando no solo el universo botánico del emprendimiento, sino también su compromiso con lo artesanal, lo sustentable y lo simbólico.
La tipografía fue desarrollada con formas redondeadas, dinámicas y en movimiento, evocando el crecimiento natural de las plantas. Cada letra presenta terminaciones variadas, inspiradas en la diversidad morfológica de cactus, suculentas y otras especies, aportando una identidad única, amigable y cercana.
El elemento central del logo es la letra "i", diseñada a partir de un cactus espiralado. No elegí una forma convencional: opté por esta especie particular porque su espiral encierra múltiples significados. Desde una mirada cultural, hace referencia al símbolo ancestral de la espiral en la cosmovisión guaraní, que representa el crecimiento, el aprendizaje, el movimiento de la energía y la conexión entre lo terrenal y lo espiritual. Desde lo gráfico, aporta un gesto distintivo, que a la vez sugiere vida, resistencia y transformación.
El resultado es un logo que no sólo representa el rubro, sino que proyecta un universo: el de un emprendimiento con alma, con raíces en la tierra y mirada en la belleza. Un sistema visual flexible y expresivo, preparado para crecer junto con IRUPÉ y acompañarla en cada etapa de su florecimiento.