Hace unos días, varios músicos de la orquesta de la Opera del Estado de Berlín, acusaron al célebre pianista y director argentino-israelí, de maltratos y humillaciones. Mientras se establece la veracidad de dichos testimonios, es bueno recordar quién es Daniel Barenboim y tener en cuenta el enorme legado artístico e intelectual de más de 60 años de actividad artística. Por ello Barenboim ha alentado la idea que Israel reconozca al estado palestino. Lamentablemente, desde que Benjamín Netanyahu volvió al poder, la posición más recalcitrante es la que ha ganado terreno y ha crispado los ánimos de los árabes de Palestina. Una vez que Benjamín Netanyahu planteó la construcción de un muro en la Franja de Gaza (a imitación de Trump), Barenboim escribió en la página de opinión de El País: “No creo que el pueblo judío haya vivido 20 siglos, la mayor parte de ellos sufriendo persecución y soportando crueldades sin fin, para ahora convertirse en el opresor que somete a los demás a sus crueldades.
La pianista china Yuja Wang defendió hoy la vigencia de la música clásica entre los jóvenes y afirmó que, aunque haya quienes consideren "aburrido" este género, su público se renueva constantemente.
"En mis conciertos muchas de las personas del público son jóvenes y me satisface ver eso, veo mucha gente joven viendo el concierto y disfrutándolo", manifestó a Efe la artista en Bogotá, donde este jueves se presenta en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo.
Wang, nacida en Pekín en el seno de una familia de músicos, aseguró que le "encanta" esa afluencia de gente joven a sus conciertos porque eso muestra "que la música clásica no es aburrida".
Según la artista, de 31 años, actualmente hay "muchos jóvenes que interpretan el piano" y se apasionan por los clásicos, algo que ha constatado en su país, donde existe "un gran número de pianistas de corta edad".
La pianista checa Alice Herz-Sommer, la superviviente más longeva del Holocausto, falleció este domingo a los 110 años en un hospital de Londres tras su ingreso el pasado viernes, según informó la familia a la prensa.
"Alice Sommer murió en paz esta mañana con su familia", dijo su nieto, Ariel Sommer, que pidió a los medios privacidad.
La conocida concertista nació en Praga, en el seno de una familia judía, y pasó dos años en el campo de concentración de Theresienstadt, de la ciudad del mismo nombre, hoy conocida como Terezín (República Checa) tras la II Guerra Mundial. Alice, que aprendió a tocar el piano con cinco años, fue recluida en el campo de concentración en 1943 junto a su hijo y su marido, al que no volvió a ver porque fue trasladado a Auschwitz. Durante su reclusión, la pianista organizó y participó en "más de 150 conciertos", junto a otros detenidos que eran "excelentes músicos", según contó Alice en una entrevista al diario británico The Guardian en el año 2006. Tras su liberación, regresó a Praga como superviviente y más tarde vivió en Israel hasta que definitivamente, a los 83 años, se mudó a Londres con su hijo Rafael, violonchelista.
A sus 102 años, Alice contó que tocaba el piano "puntualmente a las 10 de la mañana" y durante tres horas, y que la clave de su supervivencia era su "temperamento, optimismo y disciplina", según recuerda hoy la prensa británica.
"Busco lo bueno de la vida. Conozco las cosas malas, pero busco solo las buenas", añadió esta superviviente, que contó entre sus amistades con el escritor existencialista Franz Kafka.
Sus memorias también están recogidas en el libro "El mundo de Alice", de Caroline Stoessinger, que narra sus luchas y sus triunfos en más de un siglo de vida.
La pianista llegó a decir que "el mundo es maravilloso, está lleno de belleza y de milagros". EFE