Capítulo 4: Otras formas de habitar la vida.
Capítulo 4: Otras formas de habitar la vida.
Después de aquel momento en que entendí que mi hogar era yo misma, que podía habitarme y sentirme en casa, comencé a frecuentar, conocer y animarme a experimentar formas de vida diferentes.
Algunos de estos lugares eran comunidades inmersas en la naturaleza, donde las personas habían elegido formas de vida muy diferentes a las que yo conocía.
Uno de esos lugares que me marcó un antes y un después fue Amatreya, donde primaba el cuidado hacia uno mismo, hacia el ser y también hacia la naturaleza. Los rituales, los momentos de encuentro, las jornadas de luna llena y esa manera de vivir el presente comenzaron a mostrarme otra forma de habitar el tiempo.
Los días se sentían mucho más largos y nutritivos porque había espacio para vivirlos, para disfrutar cada instante y estar realmente presente.
También existía otra forma de alimentarse, de criar, de acompañar y de cuidar la tierra.
Escuchar las historias de las personas que habían elegido este estilo de vida me enriqueció muchísimo y transformó mi forma de ver la vida.
Fue también allí donde conocí a los abuelos, quienes, a través de las sanaciones energéticas, fueron acompañándome a descubrirme en este proceso. Ellos también me entregaron los dones de sanación para poder compartir estas prácticas con otras personas, enviarles energía y ser canal para la Madre Tierra.
Esto despertó en mí un interés muy grande por seguir profundizando en todo aquello.
Y, sin buscarlo y sin pensarlo, mientras conocía otras formas de vivir, también empecé a conocer partes de mí que todavía no había podido mirar. Esto me reveló muchas cosas que había estado sintiendo y viviendo, pero a las que todavía no podía ponerles nombre ni palabras.
Entonces, una parte de mí se sentía cada vez más entendida, más escuchada, más habitada.
Y cada vez me iba sintiendo más hogar.
Esto me dio la valentía y el coraje para seguir frecuentando otros espacios, conociendo otras formas de vivir y construyendo una visión diferente de aquello que era esencial para mi vida.
Conocer otras formas de vivir también me llevó a preguntarme cuánto de aquello que consideraba esencial realmente lo era… ?
y... cuánto de todo lo que había sostenido hasta el momento, era indispensable? Incluso, los kilos que aún me acompañaban...