El Parque Rodo. Seguramente tenes un recuerdo de niño en el “Gusano Loco” o en alguna otra atracción de más adrenalina. O, quizás, más hacia la adolescencia, el parque fue el escenario de un amor de verano, o de un “picadito” en la playa. El Parque Rodó, es todo eso y mucho más.
Dentro de sus 42 hectáreas se alberga una gran riqueza patrimonial: naturaleza, arte y arquitectura se encuentran en armoniosa sintonía.
Te invito a pedalear por este parque para descubrir sus historias, sus tesoros escondidos, su conexión con el mar y con la identidad montevideana.