El desarrollo estabilizador surgió después del periodo de sustitución de importaciones y del auge económico post-Revolución, enfrentando desafíos como la inflación y la necesidad de modernizar la economía. Este modelo estuvo marcado por la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines (pequeñas bases), principalmente con los gobiernos de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz, quienes promovieron la industrialización bajo una gestión macroeconómica prudente.
Estabilidad macroeconómica: Mantener baja la inflación y estabilidad del peso para crear condiciones favorables a la inversión.
Crecimiento económico sostenido: Alcanzar tasas de crecimiento promedio cercanas al 6% anual mediante inversión en infraestructura e industria.
Industrialización y modernización: Fomentar la industria nacional, especialmente la manufactura, con políticas proteccionistas y subsidios.
Equilibrio fiscal: Control del gasto público y manejo responsable de la deuda para evitar crisis financieras.
El modelo favoreció la concentración industrial y no resolvió plenamente la desigualdad social.
Dependencia del capital extranjero y de las exportaciones para sectores clave, lo que generó vulnerabilidades externas.
Represión de conflictos laborales y limitación de la participación política independiente en temas económicos.
Finalmente, la incapacidad del modelo para adaptarse a la creciente demanda social y diversificación económica contribuyó al surgimiento de la crisis económica de la década de 1970.