“¿Qué puedo hacer con mi oscuridad?
El maestro le responde: Nada, no puedes hacer nada, ella siempre va a estar allí, dentro de ti, y jamás se va a ir... Pero hay algo que te puede salvar en medio de esa densa oscuridad, y es aprender a encontrar la luz de la forma como has descubierto que puedes llegar a ella.Ya sea disfrutando un sutil destello en la noche o a través del brillo de los colores en la naturaleza.
Pero escucha con atención y recuerda siempre esto, es necesario transitar por la oscuridad para poder aprender y crecer en la vida. Sin embargo, ten en cuenta que el paso sea transitorio, porque de quedarte sumergida en la negrura profunda de la mente, solo te traerá ignorancia y sufrimiento. Es por ello, que solo cuando empezamos a comprender nuestra propia oscuridad, la luz se revela ante nosotros con mayor belleza, experimentando una hermosa danza dialéctica entre las polaridades, redescubriendo los matices de la vida”.
Enero 2024
Este diálogo, surge de un espacio de reflexión profunda con una maestra de la sanación en un momento emocionalmente frágil de mi vida, en el que sólo surgían preguntas sin respuestas ni conclusiones claras, lo que invitó desde el primer momento a la problematización, a mover el cuerpo y a identificar las distintas formas de contemplación de la luz, a ir en definitiva más hondo.
He descubierto durante este proceso, que la luz ayuda a escribir historias suspendidas en un instante, impresas en un trozo de papel que moviliza sensaciones en quienes la perciben. Es así, como las historias se hacen vida inicialmente en el ojo y luego en la mente de quien observa la fotografía, siendo este un proceso profundamente enigmático, proyectivo y hasta ancestral, que se puede volver tanto o más profundo que el océano.
Son historias, que podrían sumergirse en el intelecto y el sentir de las personas que las contemplan, cada una explorando la imagen desde su propia historia de vida y desde la naturaleza compleja de la mente, pero estas imágenes no solo invitan a mirar las fotos desde la razón, sino desde un lugar más profundo y muchas veces olvidado, invitan al espectador a vivirlas desde el cuerpo, a través de la imaginación de las texturas, el reconocimiento de lo pequeño y hermoso en medio de la inmensidad.
Si bien es cierto, hay un predominio del color en cada fotografía, este proyecto está inspirado paradójicamente en la oscuridad, porque fue gracias a ella que pude encontrar formas distintas de iluminarla y llenarla de pinceladas de luz, sin ella no habría podido descubrir la verdadera belleza que guarda la luz, convencida, después de varios años de exploración profunda de la psique, de que los momentos de oscuridad son aquellos, que si sabemos aprovechar con inteligencia y disposición, nos dejan grandes aprendizajes.
Porque a veces, la más densa oscuridad, se esconde en las luces más intensas y los colores más radiantes.