¡Bendita seas María, Tú que eres Virgen y Madre, el Señor te bendijo con gracia y alegría por tu Dulce Espera de Jesús! Te suplicamos por los esposos que desean el regalo de un hijo, ayúdanos en esta esperanza para apoyarnos en el sendero de la vida. Acuérdate también de aquellos que han abierto su corazón a la adopción, otorgarles la alegría por su generosidad. También regocija a quienes han recibido los hermosos nombres de padre y madre, para que con vos den gracias a Dios por su grandeza manifestada en su nuevo miembro pequeño de la familia. Finalmente, abrázanos a todos en la magnificencia del Espíritu Santo, para demostrar ante el mundo que podemos vivir como hermanos, pues cada uno de nosotros, somos Hijos de Dios.¡Amén! ¡Qué así sea!