Seguridad o autenticidad: un dilema moral a la luz del mito de Sísifo
Miguel A. Cardona
Septiembre 25 de 2025
Un dilema moral que la gran mayoría o todas las personas enfrentan de una u otra manera hoy en día es si vivir la vida según las expectativas de la sociedad o separarse para crear una vida propia. Por ejemplo, un joven puede sentirse presionado a seguir el camino seguro (ir a la universidad, conseguir un trabajo estable y vivir una vida predecible) y, al mismo tiempo, sentir el deseo de perseguir una pasión que parece arriesgada o poco común. Este choque genera un conflicto que es un verdadero dilema moral: ¿debería una persona vivir para la seguridad y la aprobación, o debería vivir para la autenticidad y la libertad, incluso si eso implica aislamiento y fracaso? En este tipo de preguntas, la filosofía existencialista, y en especial Albert Camus en El mito de Sísifo, nos ofrece una forma de reflexionar sobre esta lucha.
El existencialismo nos enseña que la vida humana no tiene un significado ni una esencia preestablecida. Como dijo Jean-Paul Sartre, "la existencia precede a la esencia", lo cual significa que ninguna persona nace con un rol o con un destino fijo, sino que somos libres de crear nuestra propia identidad a través de las acciones y decisiones que tomamos. Pero esta libertad viene con una carga de responsabilidad. En un dilema moral como el descrito anteriormente, no existe ninguna autoridad externa, ninguna ley universal ni mandato divino que pueda simplemente decirnos qué hacer. Uno podría decir a simple vista que mantenerse en el camino seguro puede parecer responsable, pero también puede parecer falso. Perseguir la propia pasión puede ser liberador, pero puede causar sufrimiento o arrepentimiento. La elección es inevitable, y sea cual sea el camino que se tome, el individuo debe asumirlo por completo.
En este tema, Camus profundiza esta idea con su concepto de lo absurdo. Para él, lo absurdo es el choque entre nuestro deseo humano de encontrar un significado a todo y el silencio del universo. La vida no tiene un propósito intrínseco, lo que nos dificulta aún más el dilema. ¿Qué sentido tiene elegir entre seguridad o autenticidad si, al final, el universo es indiferente? Camus aborda esta pregunta en \textit{El mito de Sísifo}, donde cuenta la historia de Sísifo, condenado por los dioses a empujar una roca cuesta arriba por la eternidad. Su tarea es repetitiva, inútil y sin solución. Sin embargo, Camus concluye con su famosa frase: "Hay que imaginar a Sísifo feliz". Al aceptar lo absurdo de su destino y seguir empujando la roca, Sísifo encuentra una especie de libertad.
Esto conecta directamente con el dilema moral de seguridad versus autenticidad. En esta situación, el individuo es como Sísifo: está condenado a elegir y a vivir con incertidumbre, pero sabiendo que no hay una garantía definitiva de significado. Sin embargo, Camus demuestra que la falta de propósito cósmico no significa desesperación. En cambio, abre la posibilidad de la libertad. Por lo tanto, así como Sísifo puede abrazar su lucha interminable, una persona puede abrazar el acto mismo de elegir. Cabe resaltar que al reconocer lo absurdo y aún así elegir vivir, afirma su existencia. Camus nos recuerda que incluso en la insignificancia, la vida se puede vivir con valentía e incluso alegría. En consecuencia, el dilema moral se centra menos en encontrar la respuesta perfecta y más en aceptar la responsabilidad y vivir con autenticidad, sin importar el resultado.
En conclusión, el dilema de vivir según las expectativas de la sociedad versus vivir con autenticidad muestra cómo se entrecruzan el existencialismo y el Mito de Sísifo de Camus. La vida no nos ofrece una solución definitiva, y cada decisión que tomemos se encuentra en el contexto del absurdo. Sin embargo, esta misma condición hace posible la libertad y la autenticidad. Como Sísifo empujando su roca, enfrentamos nuestros dilemas sin certeza, pero con la posibilidad de crear significado a través de nuestras decisiones. El reto no es escapar del absurdo, sino vivir plenamente en él.