Filosofía: Un Diario de Aprendizaje

Mi mundo habitual son las matemáticas: ese territorio preciso donde las demostraciones son claras y la lógica siempre tiene la última palabra. Sin embargo, en medio de tanta abstracción, surgió en mí una necesidad más profunda y sencilla: aprender a vivir bien, a vivir, como decían los antiguos, en armonía con la naturaleza.

Fue esa búsqueda la que me acercó a la filosofía. Esta sección es el cuaderno de bitácora de ese viaje. Aquí comparto los escritos que elaboro para mis cursos: intentos de traducir las grandes preguntas a mi propio lenguaje. No son conclusiones, sino ejercicios prácticos: ¿cómo puede la ética aristotélica y la filosofía epicúrea guiar la gestión de un proyecto? ¿Qué nos enseñan estas tradiciones sobre encontrar la tranquilidad del alma?

Es mi manera de tender un puente entre el rigor de la lógica y el arte de vivir: usar la claridad que exige la matemática para navegar preguntas que, aunque no tengan una única respuesta, moldean nuestra existencia.

Si estas preguntas también te rondan, te invito a leer y, si quieres, a conversar. Al fin y al cabo, la filosofía siempre ha prosperado cuando se piensa en compañía. Mi camino busca la filosofía como guía para vivir acorde a la naturaleza, tomando especialmente la filosofía antigua como pilar para aprender a vivir bien.