Ecos de Carnaval 


Entre el periodo que transcurre desde 2002 y 2016 los Carnavales de Chapala era más que una fiesta: era una época mágica que transformaba el pueblo en un escenario de alegría, unión y tradición. Lo mejor de esos años era sentir cómo todo Chapala se vestía de fiesta. Desde temprano, las calles se llenaban de música, papel picado y aromas de antojitos mexicanos. Las familias se reunían para ver pasar los desfiles con sus coloridas comparsas, carros alegóricos y reinas sonrientes, mientras los niños corrían con globos y serpentinas en la mano.

Cada noche había algo que disfrutar: conciertos gratuitos con bandas conocidas, bailes populares, y el bullicio del malecón convertido en feria. Pero lo más simbólico era la tradicional “Quema del Mal Humor”, ese momento especial donde todos, entre risas y aplausos, dejaban atrás las penas del año con fuego y esperanza.

Con el paso de los años, el carnaval creció. Llegó más turismo, hubo mejores escenarios, artistas famosos, más juegos mecánicos y organización. Aunque todo se hizo más grande, no se perdió lo esencial: ese espíritu chapalense de compartir, de vivir juntos la fiesta y de ver regresar a los que se habían ido, solo para no perderse el carnaval. Fue una época de oro, donde la tradición y la alegría hacían de Chapala un lugar inolvidable.