Una anécdota importante sobre la educación a distancia que viví fue durante la pandemia de COVID-19. En ese tiempo me tocó estudiar desde casa mientras cursaba la secundaria. Las clases se realizaban a través de Classroom, videollamadas y correos electronicos, en las que debía conectarme en diferentes horarios y enviar actividades en tiempos específicos para no perder mis clases.
Fue una modalidad completamente distinta a lo que estaba acostumbrada. Hubo momentos en los que no entendía algunos temas y tenía que buscarlos en Internet o pedir ayuda a algún familiar para que me explicaran. En ocasiones resultaba un poco más estresante, ya que se acumulaban muchas actividades al mismo tiempo, por eso, era necesario organizar bien mis tiempos para poder cumplir con todas las tareas dentro del horario establecido.