A mediados de la década de 1930, la ciudad de Mérida vivía una época de prosperidad. Las familias acostumbraban pasear por las plazas y parques durante las tardes y noches, especialmente por el Paseo de Montejo, Santa Lucía y la Plaza Grande. Era común encontrar vendedores de helados, sorbetes y dulces tradicionales.
Entre ellos se encontraba Vicente Mena Heredia "Don Polito", un heladero meridano que recorría las calles con su carrito.
Sin embargo, llegó el invierno.
Con el descenso de la temperatura, la venta de helados prácticamente desaparecía y los ingresos eran insuficientes para mantener a su familia. Polito necesitaba inventar un producto que pudiera venderse caliente.
Inspirándose en las planchas utilizadas para preparar barquillos europeos, comenzó a experimentar hasta obetener una delgada galleta dorada y crujiente.
Al principio la vendía enrollada y espolvoreada con azúcar.
Era deliciosa… pero no muy diferente de otros barquillos de la época.
Entonces, ocurrió el detalle que cambiaría la historia.
En Yucatán existía desde finales del siglo XIX un ingrediente muy apreciado: el queso de bola Edam, importado desde Holanda.
Con el tiempo, la marca que se volvió un símbolo en la península fue Gallo Azul, utilizada hasta hoy para elaborar las marquesitas más tradicionales.
Polito decidió colocar tiras de queso dentro del barquillo caliente.
El calor fundía ligeramente el queso mientras el exterior permanecía completamente crujiente.
Había nacido una combinación que para muchos parecía extraña:
dulce + salado + crujiente + queso de bola.
Fue un éxito inmediato.
Centro de la Ciudad de Mérida, Yucatán en la década de 1930.
Queso Edam "Gallo Azul"
Se cuenta que una joven perteneciente a una familia de la alta sociedad meridana —a quienes popularmente se les llamaba "marqueses" por su elegancia y posición económica— se enamoró del nuevo antojo.
Acudía con frecuencia al puesto de Don Polito para comprarlo.
Los clientes comenzaron a decir:
"Ahí viene la marquesita"
Con el tiempo, el vendedor preguntaba:
"¿Le preparo la de la marquesita?"
Y poco a poco el nombre dejó de referirse a la joven para convertirse en el nombre oficial del producto.
Marquesitas La Península, nació en 2018 con el propósito de traer esa tradición a la Ciudad de México, respetando las recetas originales y utilizando ingredientes auténticos que mantienen vivo el verdadero sabor yucateco.
En 2022, nos constituimos como una Empresa Social y Solidaria, Marquesitas La Península S.C. de R.L. de C.V.
Desde nuestra apertura hemos trabajado con una sola misión:
Compartir una tradición que une generaciones en cada mordida.
Nuestra primer sucursal "Portal Centro" en 2018.