Toda Escuela Marista tiene una clara misión: “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”. Nuestro objetivo es formar a las personas integralmente como “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”. Ayudamos a los niños y a los jóvenes a crecer en cada etapa de su desarrollo humano, sin importar la fe que profesen ni el nivel de búsqueda en el que están. Es un proceso de humanización, para que lleguen a ser personas íntegras y esperanzadas, con responsabilidad social y capaces de aportar la transformación al mundo del que forman parte” (Líneas inspiradoras de la MISIÓN EDUCATIVA en la Provincia Norandina, 2021).
Siguiendo a Marcelino Champagnat, tratamos de ser apóstoles para los jóvenes, evangelizándoles a través de nuestra vida y nuestra presencia entre ellos, así como mediante nuestras enseñanzas. Ofrecemos una educación integral, sustentada en la visión cristiana del desarrollo personal y humano.
Es un movimiento de pastoral juvenil, iluminado por la espiritualidad Marista; dirigida a pre adolescentes. Su gran finalidad es la de formar lideres transformadores de su realidad desde los valores propios del evangelio tomando como referente a Jesús, María y Champagnat, donde la amistad y la solidaridad son los ejes transversales de esta experiencia juvenil.
Este es un espacio juvenil en el que los muchachos de 3ro, 4to y 6to año se encuentran semanalmente para compartir la vida y conjugar experiencias bajo la metodología del ver, juzgar y actuar.
Es una experiencia de encuentro consigo mismo, con los demás, con Dios y con el entorno, que permite a los jóvenes descubrir un estilo de vida desde la fe, en donde la opción consciente y libre por seguir a Jesús en comunidad plantea un estilo de vida por los demás al mismo tiempo que los ayuda a caminar en un discernimiento vocacional.
El laicado marista es un grupo de exalumnos de la Escuela Técnica Hermano Ildefonso Gutiérrez, y quienes lo conforman, han recibido el llamado de Dios para servir a través de sus obras y así “Dar a conocer a Jesús y hacerlo amar.” Abanderando la humildad, sencillez y modestia, legados del patrimonio Marista, que los revisten de autenticidad y bondad de trato con los demás.
No es un añadido a nuestro carisma. Nuestro deseo y nuestro trabajo es en favor de los más desfavorecidos, especialmente niños y jóvenes. Esta noción viene de Jesucristo y se concreta en la respuesta que Marcelino da a las necesidades de su tiempo.
Estamos llamados a hacer realidad la solidaridad desde iniciativas concretas, en nuestro mundo concreto, que nos acerquen al deseo de Dios y a vivir como hermanos.
En la Escuela Técnica Hermano Ildefonso Gutiérrez, fomentamos la formación integral de nuestros estudiantes a través de los valores cristianos evangélicos. Además, celebramos las festividades litúrgicas, eventos familiares y dinámicas de cada curso. También consideramos importante la formación sacramental, ofreciendo reconciliaciones, Primeras Comuniones y confirmaciones a las familias de la comunidad escolar.
La convivencia permite formar personas autónomas, capaces de tomar decisiones personales, de anticiparse a las situaciones de amenaza, resolver conflictos y crear relaciones interpersonales al estilo Marista.
Nos tomamos un tiempo durante el año escolar para profundizar en las relaciones y compartir la vida.