La alimentación y el estilo de vida juegan un papel importante en la salud de las personas con síndrome de Down. Los niños con síndrome de Down, al tener esta condición genética persistenten características clínicas (protrusión lingual, alteraciones en la deglución, disminución del tono muscular, reflujo gastroesofágico, intolerancia alimentaria, mala absorción intestinal, paladar ojival, coordinación motora deficiente, entre otras) mismas que van a contribuir dentro del proceso de alimentación y nutrición.
Razón por la que debemos ir realizando adaptaciones alimentarias en función al grado de madurez neurológica y dificultades que se presentan.
ALIMENTACIÓN DE 0 A 6 MESES
La mejor forma de alimentación para tu bebé es la lactancia materna más allá de sus propiedades nutricionales, anticuerpos y de vínculo madre-hijo, potencia el estímulo de succión que fortalecerá la musculatura facial y le preparará para la siguiente fase de alimentación.
ALIMENTACIÓN 6 – 12 MESES
A más de la leche materna se brindará al niño pequeñas porciones de alimentos que tendrán una consistencia semi-sólida, licuada. Se deberá evaluar al bebé su grado de madurez y si está listo para iniciar esta nueva fase. Pues podemos generar alergias, intolerancias alimentarias, trastornos digestivos o toparnos con problemas de deglución (pasar los alimentos). O llegar a sobrealimentar al niño. Se deberá reducir la utilización de azúcar y sal dentro de la dieta. No introduzca alimentos con gluten antes de los 8 meses, pues la incidencia de intolerancia es muy alta en niños con síndrome de Down.
ALIMENTACIÓN 12 – 24 MESES
Durante esta etapa se debe modificar la textura de los alimentos a tipo puro, chafado (desmenuzado), aplastado, solida. El ritmo de adaptación a las diferentes texturas y sabores igual al resto de niños, aunque esto se retrasará algunos meses. Es importante ser paciente y no brindar dobles texturas (leche y galletas), corremos el riesgo de atragantamiento. Es necesario ir ampliando la dieta del niño tanto en formas de preparar, sabores, colores y variedad de alimentos, siempre considerando los posibles problemas alimentarios.
A PARTIR DE LOS 24 MESES
Se recomienda la misma comida con el resto de la familia y que se vaya integrando a las rutinas familiares.
NIÑEZ Y ADOLESCENCIA
Es importante llevar y promover una alimentación saludable, variada y equilibrada, enfocada en un crecimiento y desarrollo adecuado. El plan de alimentación del niño y adolescente con Síndrome de Down debe ser personalizado considerando las necesidades y posibles problemas presentes. Los controles de atención médica y nutricional pueden ayudar a las personas con Síndrome de Down a mantener un estilo de vida saludable.
PROBLEMAS MÁS FRECUENTES EN LOS NIÑOS CON SÍNDROME DOWN,VINCULADOS CON LA ALIMENTACIÓN
Intolerancia al gluten o enfermedad celiaca.
Estreñimiento
reflujo gastroesofágico
problemas gastrointestinales
problemas dentales
problemas endocrinos
Sobrepeso – Obesidad
Tener una lonchera saludable permite a los escolares desarrollar un mejor rendimiento académico. Las loncheras escolares son muy importantes, ya que cumplen funciones nutricionales en la etapa escolar de los niños y son necesarias para el desarrollo y rendimiento escolar, ya que, garantizaron a los niños los nutrientes indispensables para realizar sus actividades físicas, mentales y promover sus funciones vitales.
«Es fundamental evitar los alimentos con niveles altos de grasa, azúcar y sodio, porque estos no aportan los nutrientes necesarios para el desarrollo y pueden provocar enfermedades crónicas como: diabetes, obesidad, hipertensión o problemas de corazón»
Se debe considerar en la preparación de la lonchera, la selección de alimentos de alto valor nutritivo como frutas, verduras, leguminosas y hortalizas, y las porciones adecuadas; así como la creatividad en la preparación de los mismos (variedad y colores), lo cual fomentará el consumo de refrigeradores saludables.
“La lonchera debe cubrir aproximadamente el 15% de la energía que usa un niño, pero nunca esperará o remplazará a un desayuno”.
Por su parte, la Asociación Española de Pediatría, recomienda a los niños entre 1 a 3 años, el consumo de 1300 kilocalorías al día; de 4 a 6 años, 1800 kilocalorías diarias; Mientras que los niños entre 7 y 12 años deben consumir 2000 kilocalorías al día.
¿Qué alimentos debemos evitar? Dulces en exceso, grasas saturadas, bebidas artificiales, como jugos procesados o gaseosas, embutidos. Además, tener en cuenta que ante los jugos naturales es preferible que los niños consuman las frutas enteras porque en el proceso de preparación se pierden importantes nutrientes o vitaminas.
¿ Qué frutas y verduras podemos priorizar? Hay muchos factores que influyen, como la dieta familiar, los gustos de quien consumirá los alimentos o la temporada, pero combinados con frutas cítricas y en cuanto a las verduras, preferible que puedan conservarse muy bien y que se mantengan frescas.
¿ Cómo armar una lonchera saludable? Primero, prepare la lonchera con anticipación para evitar improvisar con comidas rápidas y fáciles, jugos artificiales o bebidas gaseosas. Es una solución rápida, pero puede afectar la salud a largo plazo y son más caros. Para armarla podemos seguir una serie de pasos:
Empieza por la proteína.
Incluye cereales integrales.
añade una fruta.
Que no se te olvide la verdura.
Hazlo divertido añadiendo algo que le gusta a tu hijo.
No olvides la hidratación.
algunos ejemplos
Sándwich de pollo, queso y verduras y agua o limonada natural.
Fruta picada con yogur y granola.
Pan integral con aguacate y huevo, una mandarina o uvas rojas, agua de manzana.
Jugo de mango con sándwich de atún.
Palitos de zanahoria, tortilla con queso, jugo de guayaba.
Choclo con queso, una manzana.
Leche, pancake casero de zanahoria y una pera.