María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, conocida como María Antonieta de Austria, fue la archiduquesa de Austria y reina consorte de Francia y Navarra. En 1770, a los 14 años, María Antonieta contrajo matrimonio con el rey Luis XVI de Francia, en un intento de estrechar la alianza Franco-Austriaca, naciones previamente rivales; sin embargo, opuesto a la finalidad del connubio, el nombre de la archiduquesa se asoció con la declinación de la autoridad moral de la monarquía francesa. Durante su reinado, la pareja atravesaría periodos turbios que llegarían a influir en la inconformidad del pueblo y el surgimiento de la Revolución Francesa.
Si bien el origen de la Revolución Francesa sigue siendo motivo de debate, en general se considera que fue desencadenada por la interrelación de diversos eventos que condicionaron el descontento del pueblo francés. De entre ellos destaca la pobreza y la sustancial diferencia entre clases sociales; entre 1710 y 1800 la población de Francia se duplicó, convirtiéndose en 1789, con 26 millones de habitantes, en el país más poblado de Europa, lo que condicionó un incremento en la demanda de alimentos e insumos provocando un alza impresionante en los precios de éstos, propiciando revueltas e inquietud en la población. Las políticas económicas insuficientes realizadas por Luis XVI, así como el estrambótico estilo de vida de él y su esposa, habían dejado al país prácticamente en bancarrota. Como respuesta a la crisis económica, la monarquía estableció impuestos universales sin proveer alivio a las necesidades de la gente. Asimismo, el progreso en los conocimientos racionales y el perfeccionamiento e interés en la ciencia generó un movimiento conocido como La Ilustración, que inspiró profundos cambios culturales, sociales e intelectuales. El Tercer Estado, compuesto por campesinos, obreros, comerciantes y abogados, conformaría el 98% de la población francesa; sin embargo, su voto era aún superado por el 2% compuesto por el clero y la nobleza, lo que los llevaría a buscar una representación más equitativa.
Durante este periodo turbulento, María Antonieta vivía de manera extravagante y se rumoraba que animaba a su esposo a resistirse a las reformas, siendo catalogada como una consejera “influyente y peligrosa”; ganándose gradualmente el desprecio del pueblo y convirtiéndose en el principal objetivo de los agitadores sociales. Detestada por la gente, fue acusada de decir la conocida frase “Qu’ils mangent de la brioche” (“que coman pastel”), ante el pueblo que solicitaba harina y trigo para preparar pan y alimentarse, mientras ella utilizaba harina para empolvar sus pelucas. La inconformidad y revueltas sociales incrementaron, orillando a la familia real a intentar escapar a Austria en 1791 disfrazados de una familia aristócrata rusa, donde fueron capturados por fuerzas revolucionarias y llevados de regreso a París. Finalmente, en 1793 fueron condenados por traición y 10 meses después de la ejecución de su marido, María Antonieta fue guillotinada el 16 de octubre del mismo año.3 La historia cuenta que su cabello, por la conmoción de haber recibido la sentencia de muerte, se tornaría blanco de la noche a la mañana.