La marcha nórdica o nordic walking tiene sus raíces en Finlandia donde el “andar con bastones” se introdujo como método de entrenamiento de verano entre los practicantes del esquí de fondo. El Nordic Walking en su forma actual data de finales de los años 90, cuando aparecieron por primera vez en el mercado los bastones especiales necesarios para su práctica.
La marcha nórdica consiste en caminar de una manera natural a la vez que empleamos unos bastones acompañando al balanceo instintivo de los brazos. Es una técnica integral suave que ejercita el 90% de los músculos del cuerpo.
La marcha nórdica es un concepto de movimiento con una gran versatilidad que lo hace apto para todas las edades y para cualquier condición física. Podemos practicar marcha nórdica como actividad física saludable, como actividad deportiva o incluso en el ámbito competitivo.
Beneficios de la marcha nórdica
La marcha nórdica mejora nuestro equilibrio interior y nuestro bienestar general. Se trata de una actividad física ideal para personas que nunca han practicado deporte, con sobrepeso, con problemas de espalda o personas mayores con osteoporosis. Pero, lejos de lo que se suele pensar, también es recomendada para personas de cualquier edad y con una buena base deportiva que quieran complementar su entrenamiento. Además, es el complemento perfecto para un programa de entrenamiento basado en el bienestar físico, social y emocional.
Material necesario
Para la práctica de la marcha nórdica, todo lo que necesitamos es un calzado cómodo y ligero, ropa adecuada a la climatología del momento y unos bastones específicos de este deporte, de longitud adecuada y con unas dragoneras especiales que nos ayudan a realizar los movimientos correctamente .
Entrevista publicada en El diario de Ávila