Los problemas de estrés no solo se hicieron presentes en la población general, los profesionales de la salud arrojaron índices de depresión y trastornos. Al principio de la pandemia no se tenía el equipo adecuado a para enfrentar la enfermedad y tampoco una preparación previa.
Los estudios detallados sobre cómo combatir o controlar el virus todavía no se habían publicado. Hasta un 75,5% de los profesionales en Wuhan sufrieron de estrés y grados severos de salud mental debido a la presión ejercida sobre ellos, según informa el estudio “Vicarious traumatization in the general public, members, and non-members of medical teams aiding in COVID-19 control.” Publicado en agosto de 2020 en la National Library of Medicine.
Muchos profesionales expresaron un trauma que afectaba sus cuerpos involuntariamente, exponiéndolos a los mismos síntomas que tenían sus pacientes con traumas. Esto incluye pérdida del apetito, fatiga, insomnio, irritabilidad, atención deficiente, miedo y desesperación.
La investigación “Salud Mental en tiempos de pandemia: ¿Cómo afectó el confinamiento a los adultos mayores de 50 años?”, echa por Ariadna García Prado, Paula González, Yolanda Rebollo Sanz y Joan Costa Font, perteneciente a la Asociación de Economía y Salud (AES) expone sus resultados con números contundentes.
Entre junio y agosto del 2020 la encuesta “Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa” publicada en la página Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE). Fue una de las fuentes principales de la investigación, se entrevistaron a más de 40 000 individuos mayores a 50 años. Entre los encuestados, el síntoma más expresado fue la ansiedad, un 73% de los individuos la padecía.
En cuanto a la depresión, un 63% expresó haberla experimentado durante el aislamiento estricto. Teniendo en cuenta que muchas personas mayores necesitan de familiares o cuidadores para poder tener una vida mejor. Al verse obligadas a estar aisladas el deterioro cognitivo fue mayor, en especial a personas con demencia senil.
Cabe recalcar que la encuesta fue realizada en 16 países europeos e Israel. Los resultados dieron como conclusión que el aumento de enfermedades de salud mental fue creciendo a medida que se intensificaban las medidas de encierro. La falta de información clara acerca del nivel de contagio del virus o las formas de estar a salvo no eran precisas para ese momento. Todos estos factores fueron determinantes para el desarrollo de enfermedades mentales, más aún en este rango de población.
En modo de conclusión podemos observar que los diferentes estudios y encuestas demuestran de manera concisa el deterioro mental y anímico que provocó la pandemia estricta en todos los países en los que fue implementada.