Durante tres días de gloria en Villa Carlos Paz, pastoras de cada rincón de nuestra amada Argentina nos congregamos en un mismo sentir. Atendiendo al llamado del Señor, iniciamos un tiempo de profunda unidad, comunión y alineamiento con el propósito divino.
Fueron jornadas impregnadas de la presencia del Espíritu Santo, donde cada altar levantado, cada abrazo y cada palabra compartida nos recordaron que marchamos como un solo cuerpo. Nos fuimos reconfortadas en el descanso del Señor y apercibidas para seguir ensanchando el Reino como una nación que adora y como mujeres de fe que no retroceden.
Cada uno de nuestros Encuentros Federales nace en el corazón de Dios con objetivos claros y trascendentes: fomentar la unidad del Cuerpo al consolidar lazos inquebrantables de amor entre las líderes de la nación;
Equipar y perfeccionar a las siervas brindando herramientas pastorales y ministeriales oportunas para el desarrollo eficaz de la obra; y propiciar un espacio de renovación e impartición espiritual, un oasis de refrigerio donde cada líder sea ministrada antes de ministrar, recibiendo una nueva unción y palabra fresca directamente del trono de la gracia.
Comenzamos celebrando el diseño de Dios en cada región de nuestra tierra. Nos unimos en un altar de adoración, buscando la guía del Altísimo, fortaleciéndonos mutuamente en el compañerismo de los santos y disponiendo el corazón para lo nuevo de Dios.
Ministración, Palabra de Ciencia y Estrategias Celestiales . El Señor derramó una palabra rema que marcó el norte de nuestro liderazgo bajo tres consignas que calaron profundo: “Avanza en la quietud”, “Avanza en el amor” y “Avanza con estrategias del cielo”. Fuimos activadas y equipadas con discernimiento y nuevas herramientas para desatar en nuestros ministerios.
Concluimos este encuentro con corazones encendidos, rostros transformados y un firme denuedo. Regresamos a nuestros territorios con una asignación clara: seguir trabajando como obreras aprobadas, pastoreando la grey con excelencia y preparando el camino para el avivamiento que viene. ¡Creemos firmemente que el Señor está preparando algo aún mayor para nuestra tierra y para cada mujer que le dio un "sí" a Su llamado!
La historia no termina acá, el fuego del altar sigue encendido y las puertas están abiertas para que participes de la próxima visitación de Dios. Te invitamos a alinearte a lo próximo que el Espíritu Santo está hablando a la iglesia de este tiempo. La convocatoria está hecha y tu lugar ya está reservado.