¿Qué tiene que ver el desastre de Chernóbil con una taza de café? ¿Y qué relación puede existir entre Robert Hooke y el funcionamiento de tu propio cuerpo? Aunque puedan parecer mundos completamente diferentes, todos comparten algo fundamental: la capacidad de la ciencia para explicar lo invisible y dar sentido a lo cotidiano. Desde las reacciones químicas que mantienen tu cuerpo en funcionamiento hasta los mecanismos detrás de una catástrofe nuclear; desde la historia de científicos olvidados hasta los procesos que ocurren en algo tan simple como despertar por la mañana… todo forma parte del mismo lenguaje: el de la divulgación científica.
Descubre aquí cómo la ciencia conecta historias, fenómenos y curiosidades que, a primera vista, no tienen nada en común… pero que en realidad explican el mundo en el que vivimos.
“Química del cuerpo humano” es un póster en el que podrás encontrar algunas reacciones químicas de interés que ayudan al funcionamiento de nuestro organismo. Con él podrás conocer cómo obtenemos energía y qué es el ATP o la moneda energética del cuerpo; cómo funcionan nuestras emociones, y, el nombre y función de algunos neurotransmisores como la dopamina; por último, encontrarás información sobre cómo hacemos la digestión de los alimentos que consumimos. Además, podrás encontrar algunos vídeos e infografías con información extra.
El póster explica el desastre de Chernóbil ocurrido en 1986 durante una prueba de seguridad en el reactor 4. Describe cómo el reactor RBMK entró en condiciones inestables por la acumulación de xenón y la retirada excesiva de barras de control. Al reducirse el flujo de agua, aumentó la reactividad de forma descontrolada. Esto provocó un rápido incremento de temperatura y dos explosiones que destruyeron el núcleo. También explica de forma esquemática cómo funcionaba el reactor para que se pueda entender mejor lo ocurrido, llegando finalmente a la conclusión de que la catástrofe fue causada tanto por errores humanos como por fallos de diseño.
Este póster revela la fascinante y polémica historia de Robert Hooke, uno de los científicos más brillantes del siglo XVII. Pionero de la microscopía, creador del término célula y autor de la ley de la elasticidad, Hooke fue una pieza clave de la Royal Society y de la ciencia experimental moderna. Sin embargo, su enfrentamiento con Isaac Newton por el reconocimiento de ideas fundamentales sobre la gravedad marcó su destino: tras su muerte, su figura fue eclipsada, su retrato desapareció y su legado quedó relegado al olvido. Una historia de genialidad, rivalidad y misterio que explica por qué hoy se le conoce como “el científico sin rostro”.
La química no es magia, sino el motor invisible que rige nuestra cotidianidad a través de procesos fascinantes. Todo comienza con la higiene: los surfactantes actúan como moléculas de "doble cara" (hidrófilas y lipófilas) que se organizan en micelas para encapsular la grasa y permitir que el agua la arrastre. Mientras nos activamos, la cafeína realiza una ingeniosa "estafa molecular" en nuestro cerebro. Al tener una estructura similar a la adenosina, ocupa sus receptores y bloquea la señal de cansancio, modificando nuestra percepción del sueño sin crear energía real. Finalmente, esta energía necesaria para la vida moderna se traslada a nuestros dispositivos mediante reacciones redox en las baterías. En su interior, el flujo de electrones del ánodo al cátodo transforma la energía química en electricidad, permitiendo incluso su recarga al invertir el proceso. En conjunto, estas reacciones fundamentales demuestran que la ciencia sostiene cada segundo de nuestro día.