La riqueza o pobreza se reflejaba en la indumentaria de manera significativa. En el caso de la Cripta del siglo XVI, se observó que los varones allí enterrados pertenecían a la clase alta, ya que estaban vestidos de acuerdo con la moda europea del siglo XVIII, que imponía estándares de vestimenta para las clases acomodadas, como el uso de materiales lujosos y adornos elaborados . Las prendas de vestir no solo indicaban el estatus social, sino que también mostraban las relaciones comerciales y la percepción estética de la época.
Las diferencias en la vestimenta también variaban según la ocupación y el género. Los hombres de clase alta utilizaban trajes sofisticados con detalles ornamentales, mientras que las clases bajas y rurales mantenían una vestimenta más tradicional y menos adornada . Por ejemplo, los varones de la clase alta mostraban un gran cuidado en su atuendo, destacando la ornamentación de sus prendas, que incluían bordados y botones de latón bañados en oro.
La religión jugaba un papel importante en la moda, ya que la indumentaria debía ser apropiada y respetuosa en contextos religiosos. Las elecciones de vestimenta eran a menudo influenciadas por normas y valores religiosos, destacando la necesidad de modestia en ciertos contextos .
Las influencias culturales en la moda eran diversas y provenían de intercambios europeos, específicamente de Francia, que marcaba tendencias en la vestimenta. El renacer de la moda gala durante el reinado de los Borbones en España promovió esta dualidad de indumentaria entre las clases altas y las clases populares, revalorizando tanto la moda cortesana como las prendas tradicionales . Estas influencias culturales eran reflejo de un tiempo de intercambios intensos en Europa, que afectaban tanto la estética como el simbolismo de la vestimenta.